El francés Sébastien Loeb se proclamó campeón del mundo de rallies (WRC) por cuarto año consecutivo, tras finalizar tercero este domingo en el largo y gris Rally de Gran Bretaña, última prueba de la temporada en la que se impuso el finlandés Mikko Hirvonen.
Por cuarta vez seguida, Loeb y su copiloto, el monegasco Daniel Elena, logran la corona mundial, ganando su pulso con el finlandés Marcus Gronholm, que finalizó segundo en los bosques galeses, en su último rally antes de retirarse, y es también segundo en la general.
“El primer título (en 2004) fue excepcional porque era en Córcega y estaban todos mis amigos”, decía Loeb al término de una prueba que fue todo lo contrario de la temporada: gris como el cielo galés, sin suspenso y sin interés. No quedará en los anales, salvo por el título de Loeb.
“De lo que no hay duda es de que este cuarto título ha sido el más difícil de ganar porque durante todo el año el duelo ha sido muy intenso contra Marcus (Gronholm). Para mí, el momento clave fue Cerdeña, cuando hice una tontería que podría haberme costado muy caro”, añadió el francés, que se topó con una piedra este domingo por la mañana cuando iba en cabeza del rally y del Mundial. Cardiff (Gran Bretaña), AFP