El título de esta nota debió ser: “El NO gana en Venezuela”. Pero resulta que Hugo Chávez seguro de mantener sus votaciones anteriores, dijo, horas antes del referéndum, que quienes votaran por el SÍ votaban por él, y que quienes votaran NO, votaban en su contra. Asoció su persona al resultado, ganó el NO y perdió Chávez. Claro, como en este caso la Presidencia no era vinculante al resultado de la consulta, el Comandante ya no quiso recordar el asunto.
Chávez cometió muchos errores, infinidad de errores, que hicieron que su reforma a la Constitución quedara entrabada. Algunos yerros ni siquiera tenían que ver con las reformas, como sus exabruptos con EEUU, España y Colombia, y las amenazas internas a los propios venezolanos y de paso a ajustar, más aún, la libertad de prensa. Además, el referéndum se produjo en un momento en que, con cientos de millones de dólares diarios de ingresos por la venta de petróleo a EEUU, en Venezuela escasean los alimentos y subsiste la pobreza. ¡A nueve años de gobierno! Merecía un castigo por inútil.
Pero, ciertamente, lo que determinó que los venezolanos rechazaran su propuesta, fue su insensato intento de perpetuarse en el poder. Eso de su reelección cada siete años, sacó de quicio a la gente. Está visto que a los pueblos les asustan los déspotas y mucho más alguien que ya lleva nueve años de gobierno, que fue un golpista en su tiempo, y que, en son de chiste, afirmaba que gobernaría hasta el 2050. Muy cara la broma.
Es de imaginar cómo habrá recibido S.E. la noticia en Bolivia. Se le han de haber congelado hasta los riñones, mínimo. Porque muchos temas de su Constitución —desco-
nocida por sus asambleístas— los ha tomado de las ideas de Chávez, sobre todo, el que más le interesa, el artículo 166, donde afirma que el Jefe de Estado puede ser “reelecto consecutivamente”. Esto de la reelección consecutiva no se lo aguanta nadie. No hay que olvidar que los bolivianos nos aburrimos de los mandatarios después de un año de gobierno y ya queremos verlos entre rejas.
Otra cosa. Chávez y la Asamblea tenían propuestos, para modificar, 69 artículos. Es decir que había materia para definir. Evo Morales no tiene nada que no sean las ocurrencias del MAS. Se ha aprobado en grande una Constitución que ni siquiera ha sido leída en la Asamblea. Al extremo que un constituyente importante como Román Loayza no sabía lo de la reelección consecutiva. ¿Qué referéndum se va a hacer sobre un papel plagado de disparates?
Hace una semana, desde estas páginas, le decía a S.E. que acudiríamos a votar un referéndum, si éste fuera vinculante con su mandato. ¡Que se las juegue! Si tan importante es su Constitución, que diga como Chávez, pero en serio, que el SÍ aprueba la Constitución, y el NO la rechaza y él se va a su casa.
*Manfredo Kempff Suárez es escritor y diplomático.
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