El Gobierno, a través del ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, acusó a los prefectos de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, y de Pando, Leopoldo Fernández, de cometer el delito de sedición y consideró que deben someterse a la justicia y a las leyes.
“Es vergonzoso e intolerable que prefectos electos por votación popular inciten a un golpe de Estado, lo que es dictatorial, antidemocrático e inconstitucional”, cuestionó, al referirse a declaraciones de ambas autoridades prefecturales respecto a la institución armada.
Fernández sugirió a los “comandantes de las fuerzas acantonadas en Pando que puedan darle un ejemplo a ese Alto Mando Militar conformado por unos cobardes traidores” y Reyes Villa les pidió interceder por la soberanía.