Un grupo de vecinos de la plaza Niño Jesús, en la zona Obispo Indaburo, destruyó ayer por la madrugada los cimientos de la futura Unidad Educativa Ladislao Cabrera, con el argumento de que necesitan áreas verdes.
Las cinco familias, a decir de autoridades de la Alcaldía de La Paz, defienden sus intereses familiares debido a que con la construcción no podrán vender bebidas alcohólicas, como lo hacen cada día y a toda hora.
El director municipal de Educación, Carlos Parra, informó que la infraestructura beneficiará a 1.200 estudiantes que pasan clases en dos turnos, además que la petición data de hace 50 años.
“Pude constatar en esta semana que estas personas se encontraban en estado etílico cuando hicieron el ataque, ellos defienden la venta de bebidas alcohólicas en el lugar, además que se trata de locales clandestinos asentados cerca”, afirmó.
Uno de los vecinos explicó que la oposición de la zona a la construcción de la escuela obedece a que se trata de un área verde y que la Alcaldía estaría cambiando indebidamente el uso de este suelo. “No tenemos áreas verdes en todo el sector, es eso lo que reclamamos”, dijo una vecina.
A raíz de los ataques, la Policía desplegó a un grupo de efectivos, quienes resguardan el lugar y se encuentran en una carpa, pero son constantemente amendrentados. La madrugada de ayer lanzaron dos bombas molotov a la carpa, pero no reventaron, también les echaron agua de locoto.
La autoridad afirmó que las obras en la unidad educativa se iniciaron en octubre y se prevé que los trabajos serán concluidos en el mes de abril. “La entrega estaba planificada para febrero, para el inicio de las clases, pero por la acción de este grupo y de las lluvias nos veremos obligados a retrasar”.
Parra dijo que los niños pasaban clases en casas, por lo que la Alcaldía emprendió el trabajo para la construcción de la escuela.