Desde 1998 que la Asamblea General de las Naciones Unidas tomó nota de que el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) ha alcanzado niveles de pandemia, y es por eso que se declaró el 1 de diciembre como Día Mundial de lucha contra el Sida.
Actualmente, cerca de cinco veces la población total de Bolivia es portadora del VIH en el mundo, y se estima que los niveles alcancen características tan altas que, en aproximadamente cinco o siete años, dichas estadísticas se dupliquen.
Si bien el continente africano es el que lleva la peor parte de la torta en esta infección, no debemos ignorar que en nuestro país desafortunadamente las cifras muestran datos alarmantes desde que el primer caso fue reportado.
Escribir sobre sida, particularmente me hace meditar en la cantidad de personas en las que se evitaría el contagio con la simple información sobre los mecanismos de prevención. Más aún, la cantidad de recién nacidos libres del VIH que se podría conseguir con sólo agregar la toma del examen de VIH a todas las embarazadas, en el control prenatal de rutina, y con el tratamiento a las mujeres seropositivas.
Sin embargo, las cosas no son tan fáciles, dado que hoy en día, para tomar una prueba de VIH, tener un consentimiento informado específico y/o pedir la autorización de los padres, apoderados y/o marido, cuando se trata de una mujer menor de edad.
Estas controversias de la ´lucha´ contra el VIH, muy probablemente alejan a nuestro país de la posibilidad de acercarse a la iniciativa de detener la propagación del virus.
El escaso acceso de nuestra población a la información y/o prevención nos hace más vulnerables al descontrol de la pandemia. Todo esto, sin contar con el analfabetismo masivo y las costumbres y preferencias de la medicina tradicional de curar o paliar dolencias con hierbas que no han demostrado ser efectivas contra el sida.
No es justo que existan desigualdades cuando se trata de controlar una infección de gran magnitud, No es justo que una pequeña porción de la población tenga el acceso ´efectivo´ a los sistemas de prevención y tratamiento. Es meta de todo humano alcanzar el ´sida cero´ y por ello los programas nacionales en el control prenatal deben incluir la toma rutinaria de la prueba del VIH a las embarazadas. Así se reducirá al máximo la llegada de recién nacidos infectados. Está claramente demostrado que la terapia ´antiviral´ durante el embarazo reduce a casi cero la posibilidad de contagio al feto, en caso de ser la madre portadora del virus.
*Luis Kushner-Dávalos es ginecólogo obstetra y docente universitario UNSLP.
En blanco y negro
Como dijo alguien… es bueno ver el racismo en un museo, que es donde tiene que estar. Primer impacto (programado): al entrar te piden que elijas la puerta de los negros o la de los blancos, que era la férrea división de la sociedad sudafricana.
¿Y si se callaran todos?
Políticos, periodistas, vecinos de la calle y de portal... el mundo está lleno de iluminados que ni escuchan ni dejan hablar al resto.
¿Qué hará Podemos?
El oficialismo ha pasado a una fase más transparente de cinismo. Ya no se cuida de mostrar falsos rubores o de proponer acrobacias legales. Después de aprobar en grande su Proyecto de Constitución en un cuartel