El influyente político brasileño Renán Calheiros renunció ayer a la presidencia del Senado y salvó su escaño en un juicio por supuesta corrupción, que supuso el final de un auténtico culebrón parlamentario que duró más de seis meses.
El polémico senador, caudillo del influyente Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), fue absuelto con el apoyo de 48 senadores que votaron contra su destitución, mientras que 29 lo hallaron culpable y cuatro se abstuvieron.
Calheiros fue acusado de haber adquirido medios de comunicación a través de testaferros, pero, según consideró la mayoría del Senado, no existen pruebas consistentes en su contra.
En septiembre, también había sido absuelto en un juicio similar, abierto por la sospecha de que una empresa que participaba en licitaciones de obras públicas pagaba la pensión de una hija que tiene fuera del matrimonio y el alquiler de la casa en la que la niña vivía con su madre.
Calheiros pidió ayer la palabra antes del inicio del juicio, pero para anunciar su decisión de dimitir a la presidencia del Senado, pues dijo haber entendido que las condiciones políticas “no están dadas” para su permanencia en el cargo. Atendió así un pedido que durante meses le hizo la oposición y al que llegaron a plegarse sectores del oficialismo, incluso de su partido. Brasilia, EFE