Varias técnicas que permiten asimilar las palabras desarrollando y separando los sentidos. Así se retiene e interpreta la información.
Texto: Verónica Zapana. Fotos: Miguel Carrasco
A muchos jóvenes y niños, y por qué no decir, adultos, les cuesta agarrar un libro y entregarse a la lectura. Esto no porque sea uno de 800 páginas, sino porque no entienden el argumento o para comprenderlo necesitan repetir dos o tres veces los párrafos, lo que hace que la historia sea sin fin.
Pese a esos conflictos, hay personas que sí logran culminar y retener una parte de lo leído en la mente, pero es menos del 40 por ciento de la información.
Al respecto, Sten Cabredo, gerente regional de marketing de la Editora Sudamericana de Extensión Cultural para Bolivia (ESEC SRL), divide a los lectores, de cualquier edad, en tres tipos: el lector tradicional, veloz e integral (ver cuadro).
Éste último se puede formar con asesorías especializadas, de acuerdo al proceso de entrenamiento, en el periodo de seis meses. Y si requiere de oratoria son dos más. Esto se logra con un sistema llamado LEC, que permite al alumno, Leer, Escribir y hablar Correctamente. ´Con estas clases se corrige los cuatro malos hábitos de lectura que tienen las personas´, dice Cabredo.
El primero es la desconcentración, donde una persona, al leer, se encuentra con los espacios blancos entre palabras llamados distractores mentales o globos mentales, éstos hacen que la persona pierda la atención y el hilo de la lectura.
El segundo inconveniente está relacionado al cansancio que se genera al estar con la mirada clavada en un estrecho campo visual, es decir, en una página, o menos. ´Las personas tienen un campo de reconocimiento de 180 grados, pero al leer un texto focalizamos una sola palabra y para pasar a una siguente creamos un salto, éste se llama movimiento sarcádico, lo que produce cansancio visual, dolor de cabeza, pesadez o aburrimiento en la lectura´, afirma el gerente.
Como tercer problema está la dependencia auditiva, en la que se usa la voz en la lectura. Cabredo afirma que al leer de esta forma ´se pierde retención y concentración´. Eso explica que el lector repase el texto dos, tres y más veces hasta memorizar la idea, sin embargo, esto es el cuarto mal hábito, pues sólo recordará la información un tiempo corto y luego, la olvidará.
Aprendiendo a leer nuevamente
Sten Cabredo de la Editora Sudamericana de Extensión Cultural para Bolivia explica el proceso que permite una lectura veloz y el pleno entendimiento de lo que se lee. ´El proceso de adaptación comienza con la postura, pues la forma de acomodarse es importante. ´El cuerpo debe estar recto, dejando un espacio entre el cuerpo y el pupitre. Luego se trabaja con una placa de acetato que se llama taquistoscopia´.
Con ella se hacen ejercicios que ayudan al lector trabajar los músculos de la vista para que no sólo lea de izquierda a derecha, sino que empiece a visualizar, al mismo tiempo, de arriba hacia abajo, logrando velocidad, concentración en la lectura.
Así, el alumno se fija en una palabra del centro del texto, después en dos, en tres hasta lograr leer, de un solo golpe de vista, una frase completa.
En la tercera etapa se independizan los sentidos haciendo que la información tenga la relación: texto, vista y mente. ´Esta lectura hace que la persona no se canse, pero el verdadero aporte es que se les enseña la técnica de análisis, que permite analizar códigos, fechas y datos importantes. En esta etapa se desarrolla el taller de flexibilidad para graduar la lectura (rápida o lenta) y para hacer resúmenes. La otra técnica es la del movimiento especial para computadora. Y por último, oratoria´, comenta el profesional que enfatiza que las clases en el ESEC son impartidas por sicólogos, ´y duran ocho meses, pero depende del grado de receptividad´.
Andrea Escóbar, sicóloga y profesora de este sistema, indica que las clases son aptas para niños desde los ocho años en adelante, sin límite de edad. ´Son 18 módulos en sesiones. El aprendizaje se controla con un seguimiento personal y la asesoría es semipersonal´.
Los tres tipos de lectores
Sten Cabredo, gerente regional de ESEC, explica que existen tres tipos de lectores, afirmación que sustenta tras un estudio hecho en diferentes países acerca de la lectura:
´Está el lector tradicional, que es la mayoría de la población, (92%). Ellos tienen una lectura de izquierda a derecha como normalmente se lee. Los lectores de este tipo leen de 180 a 220 palabras por minuto y tienen una comprensión de cero a 40 por ciento´, indica.
El segundo es el veloz. Estos lectores son el cinco por ciento de la población. Se forman empíricamente o tal vez con algún curso. Su promedio de lectura es de 300 a 600 palabras, aproximadamente, por minuto. Y su grado de asimilación es del 60 por ciento. Generalmente son personas que se forman académicamente en Europa y Asia.
El último es el denominado lector inteligente. Este grupo es muy escaso en la población, es el dos por ciento. Éstos se capacitan mediante un programa llamado lectura integral, el cual permite a la persona, leer, entender y analizar el 100 por ciento de lo leído. ´Éstos leen entre 1.500 a 2.000 palabras por minuto´.
Consejos para una mejor lectura
Para desarrollar el gusto por los libros hay que incentivar a los niños desde muy pequeños, para ello es necesario que se borren los malos hábitos de lectura.
La sicóloga Andrea Escóbar, docente de ESEC, señala que para que un niño no se aburra con la lectura, ésta debe ser entretenida y divertida. ´Aunque lo más importante es el desenvolvimiento de la gente cuando está frente a un libro. Las personas pueden comprender más rápido con las indicaciones apropiadas´.
Posición. Entre el cuerpo y el pupitre debe haber 90 grados. El cuerpo tiene que estar erguido y los ojos deben mirar fijamente al texto.
Placa. La taquistoscopia (placa de acetato) ayuda al lector a incentivar el trabajo de los músculos del ojo y ampliar el campo visual.
Control. Los docentes van midiendo la velocidad de lectura que tiene cada alumno con un cronómetro. Es un seguimiento semipersonal.
Ejecutivo. Sten Cabredo, gerente regional de ESEC, Editora que cuenta con su edificio central en la ciudad de Santa Cruz. En La Paz está hace siete meses.
Lector Tradicional. Este tipo de lector es el que lee de izquierda a derecha. Por eso, muchos niños tiene que volver a repetir su lectura.
sabores Un arte para el paladar
El trabajo es algo moroso y complicado, y requiere de creatividad. En cuanto a los ingredientes, son pocos y fáciles de hallar. No se usan moldes.