Leyenda o historia —ambas se confunden—, pero en una invitación al palacio de los Borgia había que andarse con cuidado, porque entre la vajilla resplandeciente, cubiertos dorados, copas de cristal talladas por manos expertas, extendidas soberbiamente sobre albos manteles de encajes venecianos, con bandejas ofreciendo manjares de caza, dulces y vinos finísimos, no faltaba el veneno. ´Muertes misteriosas´, dice la historia que aconteció con personajes rivales de los Borgia, que, al parecer, después de una placentera cena se iban a dormir envanecidos de haberse sentado al lado de la bella Lucrecia. Más tarde venían los vómitos dolorosos, diarrea, temblores, ojos desorbitados y enrojecidos, lamentos de toda la noche, gemidos, médicos que sólo atinaban a poner enemas y hacer beber ricino, y luego —cuando el engaño se había descubierto tarde— se maldecía contra los anfitriones, y se lanzaban improperios agónicos contra la bella que olía a flores, para amanecer tiesos y blancos como el yeso. Muertos por el veneno.
En Bolivia, era difícil que a un adversario se lo envenenara en un aptapi, comiendo en cuatro patas sobre aguayos multicolores bellamente tejidos, tendidos en el piso, bajo la atención amable de los amautas, mallkus y achachilas. No había costumbre de envenenar a los huéspedes que comían ocas, papas, chuño, pescado y charque; por el contrario, se los halagaba, se los festejaba.
Salvo en estos nuevos tiempos de revolución cósmica, de ´descolonización´, cuando los políticos indígenas, por obra y gracia de algunos k\'aras odiadores, han aprendido todas las trampas habidas y por haber. Ahora ronda en Bolivia el peligro de morir envenenado. Es el veneno sutil del engaño a través de la mentira. ¡La maldita mentira! Los que antes engañaban para birlarle una miserable carga de papa al patrón, ahora engañan para aferrarse al poder. Hoy legislan en vez de sembrar, hoy suscriben una Constitución que no han leído. Siguen los k\'aras zurdos, mimetizados como indios, escribiendo mamotretos perversos, oportunistas, alegando que ha llegado la era del Pachacutec y que hay que ajustar cuentas de una vez con los explotadores, descendientes de los barbudos resplandecientes que llegaron en unas naves con grandes velámenes rasgados por el viento.
S.E. ha pedido —ha aceptado—un referéndum revocatorio el miércoles pasado y ha dejado patitiesos a muchos de sus compatriotas. Pero, desde luego, los prefectos y la oposición han tomado al vuelo lo dicho. ¡Todos la queremos! Es el momento de bajarle la caña a S.E. y a sus muchachos. Muchos habrán pensado que se trata de un regalo de Navidad, pero S.E. no hace regalos de ninguna naturaleza. Así que mientras no se conozca el proyecto de ley que debió estar el jueves en el Congreso —¡cuándo llegará!—, es mejor andarse con cuidado. No sea que el bocadillo tenga el veneno de los Borgia.
Sin detalles sobre lo que va a proponer el Presidente, nos preguntamos: ¿Si pierde el referéndum, S.E. se va a casa como se irán los prefectos? ¿Y si se va, se queda García Linera? ¿Él presidirá unas eventuales elecciones si pierde Morales? ¿Con qué Corte Electoral? ¿Acaso Romero no deja la presidencia de la CNE en enero? ¿Nos someteremos a una Corte masista? ¿Y la Constitución que está aprobada en grande, seguirá su curso en Lauca Ñ? ¿Piensa el Gobierno que los cambas y chapacos van a meterse a la boca del lobo? ¿Por qué no hacer la reunión en Porongo o en Tomatitas más bien? ¿Todo esto cuando Bolivia está invadida por los venezolanos, que, además de carnets, reparten armas? ¿En cuántos meses se va a hacer el referéndum? ¿Qué del IDH y los reclamos regionales? ¿Qué de la Ley Dignidad? ¿Vamos a votar con otro padrón electoral? ¿Aparecerán miles de votantes más? ¿Y van a seguir hiriendo y matando gente en una u otra ciudad? No importa todo eso, al final. Está aceptado el reto. En un país donde las FFAA han perdido la brújula y se han vuelto incapaces de defender la soberanía y el honor nacionales, esperemos, por lo menos, su garantía imparcial.
*Manfredo Kempff Suárez es escritor y diplomático.
Revocatoria ¿para qué?
El presidente Morales llamó al diálogo a los prefectos después de recortarles por ley los recursos del IDH. Estaba cantado que las autoridades departamentales no iban a aceptar, porque no es creíble: una mano pide diálogo y la otra —“debajo del poncho”
Una política de desarrollo
La definición más ecléctica que he escuchado del “socialismo” es la de que éste representa: “la expresión política de la ira de los desheredados”. Demuestra ser, sin embargo, una visión del mundo bastante más altruista que eso.
La importancia de Bali
La cumbre del clima iniciada en Bali debería suponer un avance serio en la lucha planetaria contra la contaminación atmosférica y el cambio climático tras la concertación conseguida en Kioto y cuya fecha de caducidad es 2012.
Lo que se dice plano… como un plato
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