El mundo andino utiliza animales domésticos y silvestres para rituales, brujería y medicina natural. Estas prácticas enmarcadas en los usos y costumbres de la cultura boliviana estarán sujetas a una reglamentación, según la Ley de Protección de Animales aprobada en grande en la Cámara de Diputados.
En un recorrido que realizó este medio de comunicación por los puestos de venta de la calle Sagárnaga, San Francisco y consultorios de medicina natural de la ciudad de La Paz, se pudo constatar el uso de animales silvestres y domésticos.
Por ejemplo, los sullus (fetos) de llama sirven como ofrendas para la Pachamama. El uso es frecuente en agosto, mes de la tierra, según doña Juana, vendedora de la calle Sagárnaga.
En algunas regiones del altiplano extraen —en ceremonias rituales— el corazón y riegan la tierra con la sangre de camélidos.
Un curandero contó que aconseja a sus clientes los fetos de chancho, conejo negro, gato de monte y gallina negra para hacer frente a la “maldición”.
Con la sapiencia adquirida a través del tiempo, el curandero comenta que el sapo es para el dinero, la oveja contra la envidia.
Los curanderos ambulantes que frecuentan la plaza San Francisco aconsejan a sus clientes ocasionales lagartija para el mal de huesos y sangre de murciélago para los epilépticos.
Además ofrecen pomadas de grasa de víboras y lagartos para los que sufren males reumáticos y contusiones. Los animales domésticos y silvestres son sacrificados en algunos casos en presencia del cliente. Esta práctica no es considerada, en el mundo andino, como cruel. Sin embargo, el responsable de Zoonosis de El Alto, Gustavo Carpio, observa crueldad en dichas prácticas. “Estoy en desacuerdo con el maltrato de animales en estos rituales, se los degolla, se les saca el corazón. En eso coincido con la Sociedad Protectora de Animales”.
Juan Carlos Antezana, de Inti Wara Yassi, dijo que en el mundo andino no ve crueldad contra los animales. “Ellos no se satisfacen con el sufrimiento de los animales”.