La más crasa grosería ensució las actuaciones públicas del venezolano Hugo Chávez, una vez que, el pasado domingo, perdió el referéndum sobre una reforma constitucional totalitaria que él había promovido con el fin de asegurase más poder. Para dar a conocer fehacientemente la grosería del boina roja, la mayoría de los medios de comunicación hispanohablantes tuvieron que reproducir las repelentes expresiones del soldadote, que la buena educación debería silenciar. Hubo algunas radios y canales de Tv internacionales que para no enlodarse, cubrieron las groserías con un sonido indefinido. Sólo me consta de la BBC y la felicito por su respeto a la audiencia. Otros no tuvieron reparo en transmitirlas o escribirlas tal cual fueron pronunciadas repetidamente con repugnante delectación por la sucia boca del resentido perdedor del referéndum.
La soberbia con que Chávez utilizó el poder le condujo a la pérdida de la popularidad que había ganado a fuerza de prebendalismos y encendidas arengas. Ni la difundida corrupción fue suficiente para apagar las voces del pueblo cansado de los abusos de poder, y de su interminable y grosera verborragia. ¿Será esta derrota una señal de inflexión en la corriente populista que ha venido ampliándose en algunos países latinoamericanos? Es conocida la sentencia de que las revoluciones devoran a sus hijos. Chávez ha sido devorado por una mayoría ciudadana hastiada de tanta soberbia y derroche, frente a la pobreza de mucha gente. Hasta Bolivia llegó este rechazo: en Riberalta, la gente del pueblo impidió repostar a un “sospechoso” avión venezolano. Luego de nueve años de poder cada vez más dictatorial, Chávez todavía espera reinar hasta el 2013, que dice le corresponde para finalizar su actual mandato. Aún así, su resentimiento por la derrota le conduce a amenazar a quienes se abstuvieron de acudir a las urnas. Los demócratas deben pues proyectar un vigoroso plan alternativo que aliente las esperanzas en una nueva Venezuela, democrática y atenta a resolver la pobreza de multitudes que no participan de la bacanal petrolera, no sea que el insaciable caudillo salte por donde menos se espera.
Más circo. El versallesco Hugo Chávez —él mismo dice ser un caballero ...— manifestó recientemente que “recibirá” con mucho gusto al Príncipe Felipe de España cuando ambos concurran a la posesión de la nueva Presidenta de la República Argentina mañana lunes. El ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, estuvo maniobrando para procurar un encuentro amigable entre el Príncipe y el dictador, incluso cuando éste ha seguido insistiendo en que el Rey le pida disculpas por haberle hecho callar en la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile. “¿Por qué no te callas?” Lo mejor que debió hacer el ministro Moratinos era callarse él también y dejar que el Príncipe actúe con la dignidad —yo añadiría, con el desdén— que este caso merece.
Cierro este ingrato capítulo “seudo bolivariano” para destacar sólo dos últimas iniciativas muy cuestionables entre bolivianos: la bravuconada de un referéndum revocatorio anunciado por Evo Morales y la imposición de la nueva Constitución sin debatir su articulado en detalle. El poder enceguece.
*José Gramunt es sacerdote jesuita y director de ANF.
Igualito que en Saigón
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, mantiene su amenaza de convertir a Bolivia en un Vietnam en el caso de que algo le pasara al presidente Evo Morales.
Referéndum
Su Excelencia nos ha salido con lo que coloquialmente se llama una ocurrencia. Porque proponer un referéndum revocatorio a estas alturas, es o absolutamente irracional,
Woodstock macroeconómico
Se dice por ahí que en materia económica, a los gobiernos no se los juzga por sus medidas, sino por sus resultados concretos en materia de crecimiento, empleo o inflación. Obviamente, no es el único criterio de evaluación.
Desdolarización..., ¿otra vez?
Durante el gobierno de la Unidad Democrática y Popular (UDP), mi pobre tía Luz del Castillo recogió tan sólo 40 de los 40 mil dólares que su difunto esposo, el tío Lucho, le había dejado antes de su fallecimiento,
Revocar el abismo
S i aún nos queda un ápice de serenidad y de sentido de sobrevivencia, no debiera ser imposible comprender que el camino que hemos emprendido es suicida.
Guerra de las papeleras
Desde el siglo XVII, la industria del papel se ha desarrollado a ritmo acelerado. Los avances técnicos y la expansión de la cultura, hicieron del papel el medio indispensable para la comunicación en el mundo.