La Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático cerró ayer su primera semana con optimismo pero sin decisiones claras y con un firme rechazo de los países en vías de desarrollo a comprometerse a reducir sus emisiones, tal como reclaman algunas naciones industrializadas.
“Está muy claro que los países en vías de desarrollo no están dispuestos a aceptar objetivos de reducción de emisiones de obligado cumplimiento”, dijo Ivo de Boer, secretario ejecutivo de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (UNFCCC), en una conferencia de prensa celebrada en Bali, en la que valoró con optimismo la marcha de la conferencia.
Países como China y la India, a los que el Protocolo de Kioto no obligaba a reducir sus emisiones pero que en los últimos años las han incrementado enormemente y se han situado entre los principales contaminantes del planeta, no aceptarán ningún tipo de imposición en este sentido, al considerar que limitarán su crecimiento económico.
“Las partes están debatiendo fórmulas para incentivar a esos países a limitar sus emisiones”, explicó De Boer, que se mostró partidario de que en Bali no se discutan los límites concretos de emisiones, dejando esa cuestión para dentro de dos años.
“Lo importante ahora es decidir los instrumentos de que van a disponer los países para actuar en mitigación y en adaptación, y esos conocimientos permitirán luego tomar decisiones sobre objetivos que tengan sentido”, dijo.
Los alrededor de 190 países representados en la conferencia comparten la opinión de que es esencial diseñar mecanismos de adaptación, de acuerdo con las advertencias del Grupo Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU (IPCC), ganador del Premio Nobel de este año junto con Al Gore, que ha dejado clara la necesidad de adaptarse al aumento de temperaturas. Nusa Dua (Indonesia), EFE