Atletas del continente asiático se llevaron los más importantes lauros de la Copa de Rusia. La competición, que es la quinta etapa del Grand Prix, mostró que estética y deporte combinan.
Texto: Con datos de EFE y www.isugrandprix.ru • Fotos: EFE
Aseis etapas, a cual más exigente, se enfrentan anualmente los atletas que acarician el sueño de ganar la serie mundial Grand Prix de Patinaje Artístico. El quinto eslabón en esta escalera al olimpo de la danza sobre hielo fue la Copa de Rusia, que se llevó a cabo entre el 23 y el 25 de noviembre en Moscú.
“Equilibrio, esa es la clave en la pista de patinaje y en la vida”, aseguró la atleta coreana de 19 años, Yu-Na Kim, quien se hizo con el trofeo ruso en la categoría de solistas femeninas. Antes de subir al podio de los ganadores, la artista había presentado en la pista una sesión de ejercicios libres que provocó los aplausos moscovitas.
“Fueron tres días maravillosos; todos merecían ganar”, comentó una emocionada Hao Zhang. La patinadora de 20 años y su compañero, Dan Zhang, de 23, lograron para China el gran premio de la competición de parejas.
El triunfo fue el resultado no sólo de tres días de ardua competencia entre representaciones de una treintena de países. También “fue la recompensa a una vida de patinaje y un peldaño más hacia el Grand Prix”, expresó Kim.
Piruetas, saltos, baile y sincronización fueron las características comunes en la mayoría de las presentaciones de la Copa Rusa.
Las parejas hicieron gala de destreza, agilidad y fuerza sobre la pista de hielo. “Esto no sólo es patinaje, que ya es de por sí un deporte exigente; es además arte, por lo que no tiene límites en belleza y exigencia”, opinó el ruso Maxim Shabalin quien, junto a su compañera Oksana Domnina, hacía de anfitrión en el certamen internacional de patinaje artístico.
Con una tradición de medio siglo, la Copa de Rusia es la quinta etapa de la competición mundial del Grand Prix que consta de seis torneos en los que cada patinador o pareja va acumulando puntos de acuerdo a la calificación obtenida.
La clasificación o eliminación de los competidores depende de las cinco pruebas anuales oficiales, avaladas por la Federación Internacional de patinaje sobre Hielo (ISU, por sus siglas en inglés): el skate America en Estados Unidos; el skate Canada, en Canadá; la copa de China, el trofeo Eric Bombad, en Francia (antes conocido como trofeo Lalique); la copa de Rusia y el trofeo NHK de Japón.
De los humildes principios
“Cada año se supera el nivel de exigencia. Se ven piruetas cada vez más increíbles”, dijo el patinador ruso Maxim Shabalin. “Ésta es la era del patinaje del hielo”. Y la sofisticación de los atletas parece darle razón y alejarse cada vez más de los humildes y remotos inicios del patinaje, cuando el hombre ataba a sus pies huesos de animales para deslizarse sobre el hielo y cruzar lagos y ríos congelados.
Con el tiempo, este método de transporte se convirtió en una diversión popular que comenzó a sincronizar pasos, saltos y otras piruetas con música, originando una especie de ballet sobre el hielo. Éste continúa siendo su espíritu.
Las tres jornadas de espectáculo y competencia que presentaron a los más prestigiosos atletas del patinaje en la Copa de Rusia se caracterizaron por la gran asistencia de público y el alto raiting de sus transmisiones televisivas. El patinaje, para sus ejecutores y su público, será belleza ante todo; pero, innegablemente también es un lucrativo negocio.