El país sudamericano que más inversiones extranjeras ha recibido este año en proporción a su economía suscribirá ahora un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos de Norteamérica.
En efecto, el vecino Perú está atravesando por uno de los mejores momentos de sus expectativas de crecimiento económico, con una tasa superior a ocho por ciento para este año.
La aprobación, por parte del Senado estadounidense, del TLC con el Perú llega en un momento en que el gobierno de Alan García está además empeñado en concretar acuerdos similares con la Unión Europea.
Otros países de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) están esperando también sellar acuerdos comerciales con Estados Unidos, mientras hacen gestiones para que avancen las negociaciones entre bloques de países con los europeos.
El Perú será, pues, beneficiado con el acuerdo que le acerca a Estados Unidos, país con el que ya tiene un comercio bilateral por más de $us 10.000 millones.
Los empresarios bolivianos hicieron saber su preocupación por las repercusiones que podría tener este acuerdo para las exportaciones nacionales hacia el Perú. Porque, evidentemente, el 25 por ciento de las exportaciones de productos no tradicionales de Bolivia tienen como destino el mercado vecino. Y ahora es probable que los consumidores peruanos prefieran los productos norteamericanos, pues al consumirlos estarán también ayudando a abrir ese mercado a los bienes de su país.
El Gobierno nacional tendría que apreciar de mejor manera estos avances con países donde los productos bolivianos podrían tener muchas posibilidades.
Los Estados que progresan no ponen sus principios ideológicos por delante cuando tienen que firmar acuerdos. Se guían solamente por los intereses de sus productores, por el ansia de progreso y de mejoramiento de las sociedades a través de la creación de más empleos.
Para colmo, es muy probable también que el TLC peruano con EEUU termine por perjudicar, sin proponérselo, la continuidad de las preferencias arancelarias del ATPDEA, dado que el bloque andino ya no será tal para Washington. Y Bolivia sufrirá las consecuencias.