Cerca de 16 horas necesitó el MAS, junto a sus aliados, para aprobar en detalle su texto de CPE de 411 artículos y disposiciones transitorias. El debate, prácticamente estaba ausente y su presidenta, Silvia Lazarte, apuraba el proceso que terminó con el objetivo cumplido en medio de lágrimas y abrazos.
Oruro fue el escenario de este hecho histórico en Bolivia. Las sesiones se instalaron a las 19.20 en un recinto universitario alejado de la ciudad y cercado por grupos de mineros y campesinos, quienes realizaron una vigilia a pesar del intenso frío al que combatieron con fogatas y alcohol.
Participaron en la sesión plenaria el MAS y los asambleístas de sus partidos aliados AYRA, MOP, AS, ASP, MSM, MBL, San Felipe de Austria y CN.
“Vamos a aprobar la CPE antes que cante el gallo”, dijo un asambleísta del MAS al llegar a este recinto. Con estos ánimos se inició el trabajo que transcurrió sin mayores inconvenientes, aunque con la sorpresa de la interrupción de un grupo de constituyentes de Podemos y la participación de UN.
“Libertad”, “¡muera la dictadura!”, gritaron los asambleístas que lograron ingresar burlando la guardia sindical establecida en las afueras del recinto universitario. Momentos antes llegó el jefe de UN, Samuel Doria Medina. “Queremos ejercer nuestro derecho”, dijo el jefe de ese partido.
Pasaban de las 20.00. Los masistas no respondieron. El trabajo continuaba. Se leían bloques de artículos y luego se abría el debate, prácticamente inexistente, para luego votar con la sola mención del número de artículo. “¡Levanten las manos quienes están de acuerdo!... ¡bajen!”, era la frase que repitió Silvia Lazarte en la aprobación de cada artículo.
A pesar del frío, en el ambiente universitario la temperatura subía, alentada por la necesidad de avanzar rápido. Muchos asambleístas no prestaban atención, ni seguían la lectura de los artículos. Algunos dormitaban de cansancio. Incluso Lazarte les advirtió que “estaba la prensa”.
Funcionarios de la Constituyente trabajaron las 16 horas llevando coca, mates y refrescos a los asambleístas, quienes recibieron un sándwich y pollo en la noche y la madrugada.
El constituyente de UN Samuel Doria Medina, junto a sus cuatro asambleístas, era uno de los pocos que hacía observaciones y pedía “se las tome en cuenta por la unidad del país”.
Sus sugerencias pasaron al Comité de Concordancia y Estilo, que está formado por la directiva y jefes de bancada, quienes tendrán la misión de aprobar en revisión el texto. La capitalidad volvió a generar polémica y se la salvó sin constitucionalizar la ubicación de los poderes.
Cerca del mediodía concluyó el trabajo con la entonación del Himno Nacional. El vicepresidente, Roberto Aguilar, dijo que enfrentaron el embate de la derecha fascista y recordó, con la voz quebrada, que Lazarte fue llamada “india de m...”.
Lazarte reiteró que “no necesitan que acepten ellos (la oposición)” la nueva CPE que irá a dos referéndums. La oposición estuvo ausente de este trabajo. Carlos Corz, enviado a Oruro
Se rechazó pedido de licencia
La plenaria de la Constituyente, luego de superar confusiones entre sus miembros, decidió rechazar la solicitud de la Fiscalía de licenciar a los miembros de su directiva para que se sometan a un juicio por desacato.
La decisión está contenida en una resolución aprobada ayer, que también plantea el pedido de amnistía al Gobierno para la directiva. La presidenta, Silvia Lazarte, el vicepresidente, Roberto Aguilar, y el resto de la directiva tienen en su contra un juicio por no haber cumplido un fallo judicial que ordenó se restituya en el foro el debate de la capitalidad eliminado el 15 de agosto por una resolución.
El documento planteado generó confusión entre los miembros de la plenaria, que obligó a Aguilar a realizar una explicación detallada y decir que: “tienen que votar por el no”.
El Comité Interinstitucional de Chuquisaca planteó el juicio contra los asambleístas. Teniendo en cuenta que no se habilitó la licencia, también pidieron al Gobierno una amnistía en su caso.