El Gobierno brasileño subastará hoy el contrato para la construcción de una represa hidroeléctrica en una zona fronteriza con Bolivia, cuyas autoridades han expresado dudas por el posible daño ambiental que causaría.
La represa de Santo Antonio tendrá un coste calculado en 5.500 millones de dólares y es la primera de dos instalaciones similares que serán erguidas en el río Madeira, a unos 40 kilómetros de la frontera con Bolivia.
El Gobierno boliviano ha expresado en diversas ocasiones lo que ha calificado de “preocupaciones razonables” por el proyecto y ha exigido ser informado oportunamente sobre el desarrollo de las obras.
La hidroeléctrica de Santo Antonio tendrá una capacidad instalada de 3.150 megavatios en 44 turbinas y deberá comenzar a operar en el 2012. El proyecto, con el vecino de Jirau, forma el llamado Complejo Hidroeléctrico del Río Madeira, el principal del área energética dentro del Programa de Aceleración del Crecimiento, que supone inversiones públicas y privadas por unos 250.000 millones de dólares hasta el 2010 y fue anunciado por el Gobierno en febrero pasado.
Para la subasta, convocada por la estatal Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel), se han inscrito tres consorcios, formados casi en su totalidad por empresas brasileñas.
El consorcio Madeira Energía está formado por las constructoras Norberto Odebrecht y Andrade Gutiérrez Participações, las empresas de energía Cemig y Furnas y el Fondo de Inversiones Amazonía Energía, que integran los bancos Banif y Santander. Los otros dos son los consorcios Energía Sustentable de Brasil e Inversiones de Santo Antonio. La subasta para la segunda represa está prevista para los primeros meses del 2008. Brasilia, EFE