Las comunidades esconden sus tesoros patrimoniales La Unidad de Patrimonio tiene registrados 23.000 objetos de relevancia histórica y artística. No son tasados para evitar generar codicia y robos.
UN ALTAR AFECTADO • Fotografía del archivo de la Unidad de Patrimonio del altar mayor del templo colonial de Tomave.
Uno de los obstáculos que dificulta el proceso de registro del patrimonio nacional es la costumbre de esconder las piezas en los domicilios de los comunarios.
David Aruquipa Pérez, director de patrimonio del Viceministerio de Desarrollo de Culturas, informó a La Razón que los miembros de las comunidades donde existe un edificio histórico, generalmente iglesias, resguardan los objetos de valor en sus domicilios, ya que desconfían de los desconocidos.
Debido a esto, y la falta de recursos humanos y económicos, la cartera cultural tiene registradas 23.000 piezas patrimoniales en todo el país. Esta cifra es, según Aruquipa, sólo una pequeña parte del patrimonio nacional.
Esta circunstancia obliga a las autoridades a trabajar con los comunitarios, como es el caso del robo de piezas de plata de la iglesia San Miguel de Tomave, municipio de la provincia Quijarro del departamento de Potosí.
El crimen, denunciado por el párroco Martirián García, el miércoles 4 de diciembre, despojó al templo de varios objetos. Los archivos de la Unidad de Patrimonio tenían registrados sólo 80 objetos, por lo cual los pobladores fueron parte esencial del trabajo de investigación de la Policía.
“Los comunarios informaron que los criminales sustrajeron 70 piezas”, agregó Aruquipa.
Para evitar que esta situación se repita, también causada por la falta de recursos y personal de la cartera cultural, la Unidad de Patrimonio está implementando un mapeado del patrimonio público. También se buscará aprobar medidas que permitan registrar las piezas que están en poder de las autoridades y las pertenecientes a coleccionistas.
Desde la anterior semana, una comisión del viceministerio está en Tomave identificando las piezas perdidas, y actualizando registros sobre el templo colonial.
Una vez que esté listo el informe, éste será distribuido a las oficinas de Interpol en América y Europa para que sean recuperados si ingresan a otros países.