La acusación particular ha pedido 10 años de cárcel y el pago de una indemnización de 143.000 euros (210.000 dólares) a una niñera, de nacionalidad boliviana, acusada de la muerte de un niño de ocho años con parálisis cerebral al que cuidaba.
Los padres y la Fiscalía imputaron a la niñera, de 20 años, identificada sólo por las iniciales de su nombre como I.C.C., por un presunto delito de homicidio con dolo eventual, frente a la pretensión de la defensa de que se juzgue solamente como un homicidio por imprudencia.
Los hechos que se juzgan ocurrieron en agosto del 2006, cuando la joven quedó al cuidado del niño durante un viaje de los padres, pero decidió acudir a una discoteca y lo dejó solo en su vivienda de Sevilla desde la tarde del sábado 26 de agosto hasta las 20.00 horas del lunes siguiente.
Ese día los padres regresaron del viaje y encontraron al niño muerto por deshidratación.
La joven estuvo en una discoteca, dio las llaves de la casa a un amigo con el que bailó y luego le perdió de vista, tras lo cual no tomó ninguna medida para abrir la vivienda o alertar a los padres del niño de la situación.
Fuentes del caso han explicado a EFE que tanto la Fiscalía como la acusación particular han pedido 10 años de cárcel porque entienden que la procesada fue consciente de las posibles consecuencias que podían producir su acto, pero aun así no hizo nada para evitar el desenlace.
La víctima, de ocho años, padecía parálisis cerebral y falleció por deshidratación e inanición. La procesada, que está en libertad sin fianza desde diciembre del 2006 por orden de la Audiencia de Sevilla, alegó su inmadurez mental como atenuante y su letrada presentó un recurso para que se tramite el caso como homicidio imprudente, penado con una condena de entre 1 y 4 años de cárcel. Sevilla, EFE