Esbelta y amable, esta cubana de mirada profunda y piel canela conquistó la pasarela europea y encontró a su hombre ideal.
Los alegres ritmos de la salsa se adueñaban de la noche cubana, cuando allá, en La Habana, empezó el romance... “Lo conocí en un concierto de música salsa. Luego conversamos de lo que cada uno hacía, intercambiamos información interesante para ambos, después tuvimos pequeños encuentros y comenzamos nuestra relación como novios”, rememora Dania Castro, los detalles de su historia junto a Silvio Mignano, actual embajador de Italia en Bolivia.
Esta modelo cubana con exitosos contratos para desfiles y sesiones de fotos en Europa siguió un noviazgo de cuatro años y “ahora ya estoy casada siete años”. Desde entonces acompaña a su esposo a los diferentes países donde el italiano desempeña cargos diplomáticos.
¿Es un salto grande pasar de las pasarelas a las actividades diplomáticas? En todo este cambio, ¿Silvio ya tenía un cargo diplomático?, ¿qué ha opinado al respecto? Era cónsul de la Embajada de Italia, pero (con respecto a mi trabajo) él no decía nada, más al contrario como también era muy joven... el hecho de salir con una modelo siempre hace un poco de efecto y estaba muy complacido.
Es en Cuba donde comienzas a modelar, cuéntanos sobre los requerimientos y esa experiencia que años más tarde se convierte en tu profesión... El modelaje, en Cuba, sigue una medida estándar europea. No sé aquí en Bolivia cómo es. Allá, las chicas deben ser altas, medir más de 1,75, tal vez pueden haber un poco más bajitas, pero no menos de 1,73 centímetros. También tener un peso ideal a la época, antes tenían que ser bastante delgadas, pero ahora eso ha cambiado con los problemas de la anorexia. Además se necesitan otras condiciones como una piel perfecta, nada de quemaduras o cortes. También evalúan el comportamiento y desenvolvimiento, y si te aceptan comienzas a hacer el curso.
¿Hablas italiano? Sí. Aprendí italiano en Cuba, en la (academia) Dante Alighieri hice el primer y segundo nivel, ya después, Silvio y yo nos teníamos que ir a Italia. Allí terminé el curso y hablar todos los días con la gente común y con la de la agencia de modelos de Italia, me ayudó muchísimo. Así, después de Cuba seguí trabajando en Italia y actualmente estoy en el mercado. Si voy a Italia y me presento en la agencia, me escogen para modelar en los desfiles.
¿Con cuál agencia trabajas? Con la agencia Zoe, es una agencia bastante buena, una de las mejores en Roma, porque después hay otras un poco más reconocidas que están en Milano, pero trabajan también en conjunto con esas otras agencias.
En estos años te has dedicado al modelaje, al matrimonio, a los hijos y a la vida diplomática, esos diferentes roles en una sola etapa deben ser un poquito complicados... A decir verdad, es muy difícil, porque la gente te ve y te dice, eres modelo o bailarina. En ese aspecto, trato de desvincular las dos cosas para no mezclarlas, creo que en lo que es el trabajo de mi esposo como diplomático, el mundo de la moda no tiene nada que ver, entonces me presento sólo como la esposa del embajador, lo del modelaje es para Italia. Ahí me entrego en cuerpo y alma a lo que es mi trabajo.
¿Cuál es la satisfacción más grande que te dio el modelaje? La satisfacción más grande es que cumplí los sueños de otros, porque los míos eran de hacerme una médico y no pudo ser, pero descubrí esa otra parte que todo el mundo me decía. Ahora estoy contenta de haber cumplido el sueño de otros y de haber sido algo que iba dentro de mí. Me siento muy feliz y realizada.
¿Qué pasará al paso de los años con tu carrera? ¿Hay límite de edad en el modelaje? Hay una edad sicológica y una edad física de natura. La sicológica es hasta donde te sientas capaz de continuar. La física depende de cómo te mantengas con la edad que vas adquiriendo. Yo, de pronto pensé que con los niños y el trabajo de mi esposo se acabaría el tema, pero dentro de mí hay algo que me dice que todavía puedo seguir. Recientemente pasé por mi agencia y me dijeron: \'tienes que venir el próximo año, porque estás mejor que cuando te iniciaste\'. Todo depende de cuánto la naturaleza te ayude y de cuánto uno se mantenga.
¿Qué haces para mantenerte? La verdad es que no hago mucho. Me compro buenas cremas porque me encantan, como sano sin hacer dietas, pues soy de constitución bastante delgada. Otros cuidados importantes... dormir lo suficiente, nunca he fumado, tomo unos traguitos en una cena sólo para brindar con amigos, pero nada más.
¿Qué piensas de la cirugía plástica? ¿Te harías alguna? No estoy en contra, pero yo creo que es buena sólo cuando hay necesidad de hacerla, por ejemplo, si tienes una mala formación o porque es un déficit interno. Si es de los senos, porque son demasiado abundantes, y los reducen no me parece que sea malo.
¿Y un aumento? No soy muy partidaria del aumento, porque es una cosa sicológica de la persona. Pero yo como tal, no me lo haría.
¿Con qué estilo de vestir te identificas? ¿Se te podría encontrar en la calle con chalas o un buzo? Hasta peor, aunque a veces trato de arreglarme alguito más, pero en mi cultura y en mi clima que siempre lo llevo dentro, hay una ropa muy ligera, divertida. Acá, con el tema de ser la esposa de un diplomático, sobre todo de un embajador, ya cambia la cosa, pero igual, en el día a día, voy en tenis, en jeans o short.
¿Qué significado tiene Silvio en tu vida?, ¿qué te ha impulsado a seguirlo? Ha traído bastantes cambios, porque nunca me imaginé tener la vida que llevo ahora. Es casi pasar de un mundo a otro. Desde pasar de Cuba a Italia, que es un país mucho más desarrollado con mucha más cultura, aunque nosotros también tenemos una buena cultura, pero ellos tienen un alguito más, y llegar allá... tu vida cambia. También lo del protocolo, porque tienes que medirte en muchas cosas, como tu manera de hablar, de comportarte, de reír y de vestir. He pasado de una forma de vida a Italia, pero tampoco en un ambiente de gente normal, sino del otro tipo de gente que es un poquito más privilegiada, pero con muchos requisitos que a veces no quisiera tenerlos, porque me gustaría ser mucho más natural.
¿Qué te cautivó de él? El amor que siento por él, el tipo de hombre que es él. Es diferente a los hombres en Cuba. En él encontré el hombre ideal.
¿Existe el hombre ideal? Sí, si existe.
¿Qué es lo que te conquistó? Su manera de ser, sobre todo su comportamiento, su amabilidad, su gentileza, siempre me dio la importancia como mujer, como novia. Es una persona que te escucha, que te da tu lugar, no hay machismo, sino una persona que te ayuda a elegir y comparte.
Un consejito para mantener un noviazgo largo y un matrimonio estable como el tuyo... Creo que hay que tener mucha paciencia, tratar de explicar las cosas, de conversar, de discutir sin llegar a discusiones pesadas, aunque éstas son inevitables. Sin duda, también es bueno que haya (peleas) de las fuertes, porque eso ayuda a que el matrimonio sea más sólido.
Casi un año que están en Bolivia... En este tiempo y entre lo que conociste, ¿qué te gusta del país, de La Paz? La Paz tiene su algo en la natura que le da un toque especial, no sé, por ejemplo, los cerros, (...) es un espectáculo el que hay cada día en el cielo, es único.
¿Y la gente? Es bastante bonita y alegre. Al inicio me parecía mucho más abierta, pero ahora empiezo a cambiar un poco la idea, porque hay gente que no son muy amables, pero no les hecho la culpa, porque ese tipo de gente también hay en Europa y en Cuba. Pero no esperas encontrar gente que te trate mal por tonterías.
Alguna mala experiencia... A mí no me gusta identificarme. Estás en un lugar y te tratan mal. Luego llega gente que te reconoce y ahí cambian de actitud, eso lo odio, porque si me vas a tratar bien, trátame por lo que soy, por la persona que has visto, no porque te han dicho que soy la esposa del embajador, trátame solamente porque soy un ser humano. Así, uno también aprende y sabe que no todo puede ser sonrisas y buen trato. mía
Ha traído bastantes cambios, porque nunca me imaginé tener la vida que llevo ahora.
El perfil
Dania Castro González nació en la provincia de Santiago de Cuba. Estudió Electrónica, además del idioma italiano. También hizo cursos de modelaje en la casa de moda La Messon en La Habana (Cuba). Es esposa del Embajador de Italia en Bolivia, con quien llevan siete años de casada y tienen dos hijos, Beatriz, de cuatro años, y Eduardo, de dos.
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