Las viñetas periodísticas de todos los fines de año repiten la imagen de un anciano andrajoso entregando la antorcha del tiempo al recién nacido año que emprende su corta vida de 12 meses durante los que no tendrá tiempo de arreglar este mundo desquiciado. El día de Navidad, el Papa Benedicto lanzó un clamor por la paz y la justicia, especialmente —horroriza sólo el pronunciarlo— “donde resuena el fragor de las armas”. En todo el cercano y medio Oriente el odio y el fundamentalismo riegan sangre humana. Por citar un caso que nos duele especialmente, los judíos bombardean a los palestinos, como Herodes mataba niños que pudieran ser Jesús. En cualquier parte del mundo la vida humana no vale un penique.
A modo de evasión y para evitar el tono escatológico generalmente utilizado cuando hablamos del tiempo y de su finitud dramática, resaltaré algunos acontecimientos actuales que conoce todo el mundo. Empecemos por un hecho poco frecuente en esta época de relativismo e increencia: Tony Blair (52) se convierte, al fin, al catolicismo. “Cherchez la femme”, su esposa Cherie, católica, quien sin duda le fue convenciendo de la “vera doctrina” con la suave insistencia con que las mujeres han sido siempre las dueñas de las grandes decisiones familiares. Mientras se pondera esta conversión, los anglicanos se dividen, unos en favor y otros en contra, de la ordenación sacerdotal, e incluso episcopal, de las mujeres. Cuestión que también gusta proponer en círculos de católicos creídos progresistas. El arrollador pero trivial Nicolás Sarkozy, en su edad del llamado demonio meridiano (52), pasea con su novia por Egipto sin que ni a la esfinge de Gizeh ni al común los “bonvivants” franceses se les mueva una pestaña. Vladimir Putin (55), el hombre al que le cuesta sonreír, ya tiene preparadas las elecciones que pondrán a uno de sus amigos en el sillón presidencial, quedándose él con el poder detrás del trono. El irrepetible Fidel Castro (81) planifica lo mismo, aunque con menos tiempo útil, ahora anuncia su discreto papel de dar consejos desde el hospital. El impulsivo Hugo Chávez (53) ejerce ahora de mercader de rehenes de la narcoguerrilla colombiana. Con este gesto humanitario Chávez juega a dos manos: por una parte, siempre ha apoyado a la narcoguerrilla y por otra le compra el rescate de tres rehenes. Así contrapesa el descrédito del “no” a su propuesta de Constitución socialista y autoritaria. Nadie sabe en cuántos millones de petrodólares se cotizará el rescate de cada rehén, a cambio del moderno equipamiento bélico para mantener en Latinoamérica un foco guerrillero, con vistas de extenderlo a otros países. Es sabido que Chávez colabora con el asesino Marulanda, alias “Tiro Fijo”. ¿Cuál es la tarifa para libertar a la ex candidata presidencial, la colombiano-francesa, Ingrid Betancourt (46)? ¡Una presa de muy alto precio! ¿Qué maquinación estará urdiendo sobre ella el satánico venezolano?
Sobre este florilegio, inciden las palabras del Papa, quien no se cansa de exhortar al mundo sentimientos aperantes de paz, humanismo y civilidad. El traspaso de la antorcha del año pasado al próximo no es como para celebrarlo con festejos desbocados de la nochevieja.
*José Gramunt es sacerdote jesuita y director de ANF.
Predicciones para 2008
En vísperas del Año Nuevo, vale la pena hacer un ejercicio, no de adivinación, sino de previsión, sobre lo que le espera al país en el 2008.
Libertad para la píldora azul
Viagra, la pastilla azul que tanto contribuye a eliminar el temor ancestral a la impotencia masculina, se vende con receta médica y no por casualidad. Se supone que aumenta el riesgo de infarto
¿Qué diablos hace Francia en Colombia?
¿Qué pinta Francia metida en el avispero venezolano-colombiano, mandando mensajes a Chávez, Uribe y “Monsieur Marulanda”? La pregunta es obligada a raíz de la decisión del presidente Nicolas Sarkozy de involucrarse de manera muy activa en la negociación
Año Nuevo, país nuevo
Estoy de ida a Qurpa, una comunidad rural del altiplano, a intentar vivir la Navidad ahí donde más se parece a la primera Navidad, la fundacional: en un corral porque nadie quiso recibirlos y de ahí al exilio porque el poder quería eliminarlos.
Una mujer contra el mundo
El desenfrenado barroquismo que tanto sedujo a Sor Juana y a su época no era escapismo formalista (...), era una manera sutil de decir lo indecible y pensar lo impensable.