Viagra, la pastilla azul que tanto contribuye a eliminar el temor ancestral a la impotencia masculina, se vende con receta médica y no por casualidad. Se supone que aumenta el riesgo de infarto, un efecto secundario que ha provocado innumerables chismorreos sobre supuestas muertes de viagradictos mientras demostraban las bondades prácticas del milagroso comprimido. Hasta ahora han recurrido a él más de 30 millones de personas. Pfizer, el laboratorio estadounidense que fabrica la pastilla ovalada, ha solicitado a la Agencia Europea del Medicamento que pueda venderse libremente en las farmacias, como las grageas contra la tos o las tiritas. Pfizer ha calculado sin duda la expansión de las ventas si se eliminase la barrera de la receta médica.
Los economistas pronostican que en todo mercado intervenido, las cautelas se burlan mediante el mercado negro: internet es un zoco donde se puede comprar Viagra a precios asequibles, pero eso sí, de calidad dudosa y muy frecuentemente perjudiciales para la salud.
En este mercado paralelo, apenas el 14 por ciento de las pastillas vendidas son auténticas; el resto son falsificaciones e incluso mezclas con productos como los polvos de talco o derivados químicos peligrosos. Así que el riesgo propio de consumir este medicamento se multiplica por su adulteración. Es un problema de salud pública.
Pero si ese es el caso, convendría demostrar que la venta libre de Viagra en las farmacias acabaría con el mercado negro. No hay respuestas concluyentes; porque la moda de comprar Viagra por internet no se debe solamente a la dichosa receta, sino también a que los precios son todavía demasiado elevados para un porcentaje muy alto de compradores potenciales.
¿La venta libre bajaría los precios? ¿Cómo se controla el efecto de un medicamento con efectos secundarios peligrosos si su venta es libre? La Agencia Española del Medicamento, que junto con la holandesa emitirá su informe sobre el caso, considera que no hay solución para la segunda pregunta. La felicidad, incluso encapsulada, nunca puede ser completa.
*El País de Madrid para La Razón.
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