El año se acaba y lo aconsejable es fijarse proyectos realizables ¿Qué hacer en los minutos previos al nuevo año? Pues bien, las personas acostumbran a realizar tantas cosas a la vez que suelen estresarse. Una especialista recomienda hacer planes nuevos que no lleven a la frustración.
El estrés de fin de año, que se acumula durante meses y llega a los últimos minutos del 31 de diciembre con una fuerte carga emocional del pasado, a la que se suman las ansias de un futuro mejor, se puede combatir no sólo repasando lo negativo del 2007, sino también reconociendo aspectos positivos y fijándose proyectos realizables para el 2008.
Este consejo de la psiquiatra Mirtha Canseco se explica en la coincidente apreciación de varios entrevistados por La Razón que reconocen que, cada año, los últimos 10 minutos del año se vuelven más pesados y estresantes. Porque el mundo es ancho y ajeno, como lo escribió Ciro Alegría, los minutos previos a las 24.00 horas del 31 de diciembre se viven de múltiples maneras, seguramente de tantas como personas caben en la tierra. Sin embargo, en estos tiempos de supersticiones, cábalas y ajetreo, desembocan en una característica muy común: la carga emocional y, cómo no, el estrés.
Según Canseco, entre la Navidad y el Año Nuevo la gente suele hacer un balance de su vida. Sin embargo, el último día del año “es más pesado porque ahí vas a hacer un real paso, vas a decir qué cosas has conseguido. Esto va a generar un estrés”. Lo ideal, según la profesional, es que a la hora del balance se tome en cuenta tanto lo negativo como lo positivo. Pero hay un problema, “generalmente el boliviano tiende a ver sólo lo negativo”.
Por ello, “para poder llevar un poco mejor la situación y no estresarse tanto, no generar tanta ansiedad, tanta sensación de desasosiego para el futuro, uno tendría que hacer planes o proyectos que se puedan cumplir en base a aquello que ha obtenido”. La recomendación es trazarse metas realizables, porque lo otro podría resultar en frustración.
La psiquiatra enumera una lista de problemas que las personas suelen recordar la noche del 31, casi siempre ligados a la familia o al trabajo. Pero, “últimamente, la amargura también llega por la situación política y económica, que está generando una inseguridad”.
Por un lado o por otro, el estrés se ha hecho un lugar en la mesa de muchas familias: están los detalles de la cena o de la vestimenta escogida para esta oportunidad, las travesuras de los niños con los fuegos pirotécnicos, o la preocupación por la salida nocturna de los más grandes, las llamadas a los familiares que están lejos de casa, o el hondo recuerdo por la ausencia irreparable de aquel ser tan querido.
Con la ilusión de superar las penas y alcanzar logros, la gente recurre, entonces, a cada vez más rituales propios de la fecha, que ya son marca registrada en casa.
Puntos de vista
“Trabajar trae buena suerte” RENÉ JOAQUINO. Alcalde
“Generalmente, yo trabajo el último y el primer día del año; es una creencia de que todo el año habrá un buen trabajo. Pero la noche misma, la paso en familia. Mis hijos son tradicionalistas, comemos 12 uvas, subimos gradas, hacemos alguna maleta y comemos una picana. La verdad es que estamos tranquilos, no hay mucho ajetreo en la casa durante esa noche”.
“Entonamos el Himno Nacional” FLORA ARANCIBIA. Ciudadana
“Todos los años nos reunimos en una gran mesa, con mis siete hijos casados y sus respectivas familias. Yo preparo la picana y a las 12 en punto de la medianoche escuchamos la radio La Plata (en la ciudad de Sucre) y entonamos el Himno Nacional. Más tarde, los que aguantan bailando, comen a las seis de la mañana (del día siguiente) un plato de chorizo, que es típico”.
“Recordamos el pasado” ALE. TORREJÓN. Ciudadano
“Esperamos el nuevo año con la familia. Siempre recordamos el pasado, nos abrazamos y deseamos, de la manera más sincera, que el año que viene sea mejor, que se superen los problemas que hay en el hogar y, al mismo tiempo, deseamos que nuestro país siga adelante. Lo esperamos con tranquilidad, hay esperanzas, ilusiones de que el nuevo año será mejor para nuestro país”.
“La paso con amigos” DAVID VARGAS. Asambleísta
“La noche del 31 la paso con amigos, buscando divertirme sanamente, en un local público o privado. Voy a fiestas de compañeros, amigos, pero hace años que me reúno con mi grupo de la universidad, de la carrera de Psicología. Una anécdota: cuando trabajaba en la Policía, atendí un parto. En el 110, en Potosí, estaba de servicio el 31 de diciembre del 88”.
“Me fijo nuevas metas a futuro” RICHARD RAMÍREZ. Reportero
“Yo recibo el Año Nuevo en mi casa. En los últimos minutos pienso en lo que he hecho en la gestión que se va y en lo que no he podido hacer, se trata de una especie de balance, de autoevaluación. Luego me fijo metas para el próximo año. En suma, la paso tranquilo, no voy a fiestas, mis hermanos aún lo hacen. Yo solamente tengo una costumbre: una breve pijcheada”.
“Busco el abrazo de mi familia” J.A. ARUQUIPA. Asambleísta
“Busco el abrazo de mi madre, de mis hermanos, pero sobre todo de mis hijos. Oro, me encomiendo a Dios, que me ayude a corregir mis errores, le agradezco por los regalos que dio el año viejo y procedo a cumplir con todas las cábalas: 12 uvas, abrazos, leo algún texto. Mi mamá, una mujer de pollera, tiene la costumbre de pasar un bracero con incienso para agradecer a Dios”.