El Gobierno paquistaní asegura que dispone de “evidencias” que vinculan a Al Qaeda con el asesinato de Benazir Bhutto. Lo que no parece tan claro es la causa de la muerte de la líder opositora.
La última versión, ofrecida por el portavoz del Ministerio de Interior, Javed Iqbal Cheema, señala que la onda expansiva de la explosión provocó que Bhutto perdiera el equilibrio y se golpeara en la cabeza con una palanca del techo del vehículo desde el que saludaba a sus seguidores.
Previamente, el mismo portavoz había explicado, citando un informe médico, que Bhutto murió a causa del impacto en la cabeza de un fragmento de metralla que salió despedido del explosivo. “Una esquirla de bomba la golpeó en la cabeza y le causó una fractura fatal”, indicó.
El atentado se produjo tras un mitin electoral en la ciudad de Rawalpindi, cercana a Islamabad, mientras Bhutto, ya en su coche, saludaba a sus partidarios asomada al techo del vehículo.
En ese momento, según declararon testigos, se escucharon tres disparos antes de que un terrorista suicida hiciera estallar una carga explosiva que acabó también con la vida de una veintena de personas.
“Ninguno de los disparos alcanzó a Bhutto; empujada por la onda expansiva de la explosión cayó y, desgraciadamente, se golpeó con una palanca del techo del vehículo; esa fue la causa de la muerte”, ha explicado el portavoz de Interior.
La formación de política de Bhutto, el Partido Popular de Pakistán, se ha apresurado a poner en duda la versión gubernamental. La nueva teoría del Ejecutivo contradice los informes que existían hasta ahora. El País.