Creada hace 47 años por los hermanos Carlos y Tony Medrano, la orquesta ha sido pionera en el espectáculo. Éxitos como “Telaraña”, “Tabaco y ron” o “Año viejo” han marcado a cuatro generaciones.
Texto: Liliana Carrillo Valenzuela • Fotos: Miguel Carrasco y Archivo Swingbaly
De pie en la testera, los artistas Beba Rocha, Antonio y Carlos Medrano recibieron emocionados el homenaje que rindió el Sindicato Boliviano de Músicos Profesionales a la orquesta Swingbaly en sus 47 años. Tras los abrazos, los aplausos se fundieron con las notas de Violencia, Tabaco y ron, Año viejo... “La Swingbaly agradece cantando”, dijo Beba y este 22 de noviembre la fiesta de los músicos, Santa Cecilia, se celebró a lo grande.
“Son casi 50 años y seguimos en la lucha”, comenta hoy Carlos Medrano, el trompetista y director musical del grupo pionero en el ritmo tropical. “Los éxitos de ahora son los éxitos del pasado. Ellos han marcado por lo menos a cuatro generaciones y lo siguen haciendo”, acota Beba Rocha, la legendaria voz de la Swingbaly. “La orquesta ha sido un semillero de artistas gracias al público”, apunta el saxofonista y primer director, Antonio “Tony” Medrano.
La primera del espectáculo
A fines de los años 50, dominaban la movida musical boliviana las grandes orquestas de los maestros Fermín Barrionuevo, Lucho Macedo y los Hermanos Molina. Entonces, recién llegado de Chile, con el título de músico profesional, Carlos Medrano convino con su hermano Tony, entonces estudiante de Ingeniería Geológica, en crear una orquesta “diferente”.
“La música nos viene de familia a los nueve hermanos Medrano. Nuestro padre, el capitán Gregorio Medrano, fue director de las bandas de la Policía, del Ejército y de la Municipal Eduardo Caba”, relata Carlos, quien a la postre fue integrante de la Orquesta Sinfónica Nacional, la Filarmónica Municipal, La Paz Big Band y el grupo Guapachá, entre otros elencos.
El 15 de diciembre de 1960 nació oficialmente la orquesta de espectáculos Swingbaly. “El nombre fusionaba swing, cierto estilo de jazz, con baly, que en Centroamérica es el ombligo”, explica Tony. La diferencia radicaba en el espectáculo que músicos llevaban a escena. “Hacíamos contorsiones, acrobacias, pirámides; todos los números estaban en base a la acrobacia”, comenta Carlos.
A los hermanos Medrano, en la primera formación de la Swingbaly se sumaron: Delfín Marañón (piano), Ricardo Montesinos (trompeta), David Stanovich (saxo), Édgar Terrazas (guitarra), Armando López (tumbas), Jorge Ledesma (percusión) y César Sarmiento (voz). Su debut fue en enero de 1961, en el Festival Discomanía, que fue transmitido en vivo desde el Teatro al Aire Libre por las radios Altiplano, Méndez, Universo e Illimani.
“La prueba de fuego la vivimos en el Carnaval de 1962, cuando nos presentamos en un show bailable en el cine Roxi y teníamos que competir con Fermín Barrionuevo, que actuaba en el cine Mignon, y Carlos Peredo, que estaba en el hotel Torino. Felizmente tuvimos masiva concurrencia y eso nos confirmó como grupo”, relata Tony. Ese mismo año, se realizó el primer Festival de Orquestas en el Obelisco, donde la Swingbaly, con sus malabarismos y su éxito La negra Celina, se ganó al público.
“Poco a poco nos contrataban en los principales locales y gracias a los discos también fuimos conocidos en el interior, por lo que nos invitaron a actuar con artistas internacionales como Enrique Guzmán, Tin Tán, Leo Marini y Julio Iglesias”. A finales de los 60, la Swingbaly era famosa en Bolivia.
Beba, la revolución femenina
A principios de los años 70, Carlos Medrano vio en un programa de Canal 7 a una cantante folklórica. “Me impresionó el timbre de su voz”, recuerda el director musical quien no dudó en llamar a la artista para invitarla a la Swingbaly. Hasta entonces no había cantantes femeninas en las orquestas.
Pese a su juventud, Beba Rocha ya tenía trayectoria artística. “Yo empecé a cantar a los 14 años por influencia de mi papá —recuerda hoy la cantante— y no me gustaba por nada; prefería el estudio y el deporte, pero mi papá insistía tanto y estaba tan orgulloso que formamos un trío folklórico con mi hermana Gloria y una amiga, Judith Hidalgo. Tras cinco años, el trío Hermanas Rocha se deshizo y Beba siguió cantando folklore en solitario. “Cuando me invitaron a la Swingbaly tuve que cambiar de estilo; del folklore a la música tropical; además era una orquesta grande y yo venía de un trío. Era un desafío, pero yo soy mujer de desafíos”, confiesa la cantante.
Cuando Beba Rocha afirma que la Swingbaly cambió su vida, es precisa. En la orquesta conoció a quien es su esposo desde hace 35 años, Tony Medrano. “Así es el amor y el destino, hija”, comenta divertida la cantante mientras enseña orgullosa fotografías de sus tres hijos —Martín, Alejandra y Christian— y su nieta Natalia. En los 70, la Swingbaly se lanzó a la conquista de otros públicos.
De Bolivia, con sabor
En 1974, cuando el tema Violencia en la voz de Luis César Sarmiento era el número uno en todo el país, la Swingbaly realizó su primera gira por Estados Unidos. “Actuamos en Los Ángeles, San Francisco, Washington, Boston, Nueva York, Miami y Chicago, presentándonos en la cadena de hoteles Hilton”, cuenta Carlos. “No vamos a olvidar la emoción de los compatriotas cuando tocamos Viva mi patria Bolivia”, agrega Tony.
En 1976, la orquesta llevó su música a San Juan de Puerto Rico logrando “abrir puertas en un público que ni siquiera sabía dónde estaba Bolivia”, recuerda Beba. Siguieron presentaciones en las ciudades de Río de Janeiro, San Pablo, Buenos Aires, Caracas y una segunda y exitosa gira por Estados Unidos. Entonces cantaban también Luis Fernando del Río, Juan Carlos Aranda y Sorba.
Al maestro Carlos Medrano se le iluminan los ojos cuando recuerda la participación de la Swingbaly en la inauguración de los Octavos Juegos Deportivos Bolivarianos, en 1977. “Cantamos ante 53.000 personas y acompañados por los coros estudiantiles de miles de jóvenes en el estadio Siles que se inauguraba”, comparte.
Todas las voces todas
En estos 47 años, al menos un centenar de músicos han pasado por las filas de la Swingbaly. Cantantes bolivianos como Luis César Sarmiento, Luis Monrey, Víctor Patón y Pity Zapata han sido parte de la orquesta junto a los vocalistas internacionales Kiko Fuentes, Miguel Spinola, Roberto Véliz, Leo Egusquiza, Sorba, Nena Zeballos, Norma Villegas, Mimi, Jorge Bonley y Freddy Avilés. Además de un grupo de artistas chilenos de la talla del saxofonista Luis Retamal.
“Tres músicos que fueron parte de la Swingbaly siempre estarán en nuestros corazones, pese a que ya se han ido: el maestro Óscar Grájeda, un virtuoso en el piano, y los cantantes Juliano de Argentina y el boliviano Luis Fernando del Río, quien con su voz sin igual marcó éxitos como Caballo viejo”, puntualiza Tony. Carlos se suma al homenaje: “La voz de Luis Fernando era tan potente que en una actuación en Brasil, él pudo seguir cantando una vez que se cortó el sonido, era impresionante. Christian del Río, su hijo, recientemente cantó con la orquesta. Se puede considerar a la Swingbaly una escuela. Muchos de los que han empezado aquí terminan haciendo sus propios grupos”, añade. Ese es el caso de Juan Carlos Arana, Jorge Eduardo y muchos otros.
Swing para rato
“Lo mejor es el cariño de la gente, donde actuemos, sea Miami o Quime; se acercan personas mayores que se han casado con la Swingbaly o jóvenes que han crecido con el grupo”, comparte Beba, voz de clásicos como La pollera colorada, Tabaco y ron, Remolino, Telaraña, Soledad, entre otros. Y es que es ley en la orquesta tener un amplio repertorio que vaya de lo tropical al folklore.
Con 60 discos editados y a punto de lanzar una nueva placa con un recital en el Teatro Municipal, la Swingbaly tiene cuerda para rato. “Seguiremos mientras haya cariño y salud, porque la música es parte de la vida”, reflexiona Tony y, en contrapunto, puntualiza Beba: “La música es la vida misma... por eso le agradecemos cantando”.
SECRETO
Para los fundadores de la Swingbaly el profesionalismo ha sido la clave para una orquesta exitosa. “Se trata de superarse siempre, estudiar y ser un músico profesional”, señala Carlos Medrano quien también destaca el ejemplo. “Se relaciona mucho la bohemia con esta profesión, pero es cosa de disciplina. Nosotros cuando trabajamos no bebemos”, agrega. Beba Rocha extraña en las nuevas generaciones musicales el compromiso. ”Hay grupos buenos, pero otros no tienen conciencia de trabajo”.