Arsenal, dueño de la sexta edición de la Copa Sudamericana, desató una serie de crisis entre los poderosos.
El primer triunfo internacional del equipo granate obligó a uno de los grandes de Argentina a tomar determinaciones drásticas para cambiar su futuro.
Arsenal eliminó a River Plate del segundo torneo de fútbol de clubes más importante de la región y lo dejó sin técnico, porque Daniel Passarella dimitió por una promesa que había hecho de irse si el equipo, que no gana un título nacional desde hace tres años y medio y uno internacional desde hace una década, no obtenía ´algo´ antes de finales de año.
La conmoción que provocó Arsenal el 2007 se asemeja a situaciones ocurridas en los años sesenta, cuando Estudiantes de La Plata fue campeón argentino, de la Libertadores y de la Intercontinental con un equipo cuyo presupuesto era tres o cuatro veces menor al de los poderosos.
La rebelión también la tuvo Sao Caetano de Brasil (subcampeón de la Libertadores el 2002) o el Cienciano de Perú (campeón de la Sudamericana el 2003).
Se dice que los equipos modestos hacen historia porque sus camisetas visten a jugadores hambrientos de gloria. EFE
De los grandes
En Boca Para contrarrestar la campaña de los equipos modestos, Boca presentó la reincorporación de Román Riquelme por 15 millones de dólares, récord para dicho país.
En crisis Dos equipos con un rica historia en Argentina: Rosario Central y Newell\'s Old Boys, están en peligro de descender a la segunda división por su baja actuación.