La indiferencia no cabe cuando se observa que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) está desfalleciente, porque su conducción adolece de una grave falencia. Se halla en manos de personas improvisadas, cuando lo que debe hacerse es encomendar tan exigente responsabilidad a los profesionales más sobresalientes que tiene el país.
Las improvisaciones pueden ser aceptables en funciones de mucho menor rango, pero jamás en los que las exigencias profesionales son mayores, aparte de que la experiencia acumulada tiene que ser excepcional en el sector de los hidrocarburos, que es lo que nos ocupa.
Ni hechizos ni rogativas sirven para administrar bien una empresa de la magnitud de YPFB, más aún en momentos como los actuales, en los que tiene que dirigirse toda la cadena de exploración, explotación y comercialización, para citar solamente a las áreas principales, porque existen muchas otras que también son de cuidado. Para atender todo ello se requieren conocimientos.
Sólo así se puede asumir responsablemente el manejo de la mayor empresa que tiene Bolivia, la que, además, debe competir con las empresas petroleras que operan en el país, en las que la selección de personal es el mayor reto que enfrentan, porque de esto depende que se les confíe la administración de inversiones millonarias y que como ganancia obtengan lo más que puedan.
Los gobiernos en todas partes y cualquiera sea la orientación política que tengan, no son propietarios de las riquezas de un país, simple y llanamente son sus administradores. Como tales, se hallan obligados a protegerlas, a través de la eficiencia, la honestidad y la responsabilidad. En consecuencia, debe buscarse la excelencia profesional para dirigir las empresas estatales.
Hay que salvar a YPFB. El ingeniero petrolero Carlos Miranda es la persona más indicada para que el Gobierno lo designe como su presidente. La calidad profesional que tiene y la experiencia que acumuló durante muchos años, constituyen la garantía para que YPFB salga del marasmo —estancamiento— en que se encuentra y se debate dramáticamente.
La columna quincenal que tiene el ingeniero Miranda en La Razón es toda una lección para legos y entendidos. En lo estrictamente personal, es uno de los hijos de YPFB, fue su becario en el exterior, de manera que tiene una deuda entrañable con la empresa estatal. En parte ya le retribuyó, porque estuvo varios años a su servicio. Ahora habría que pedirle que le siga dedicando sus desvelos a YPFB, pues me imagino que es uno de los que sufre por lo que le está ocurriendo a su querida institución.
La empresa estatal se encuentra como en los primeros días de su existencia, de manera que de lo que se haga en el presente dependerá su proyección hacia el futuro. Parece que aún habrá mucho gas para exportar, por lo que las negociaciones deberán ser encabezadas por un profesional de primera línea, como es el ingeniero Miranda.
*Alberto Zuazo Nathes es periodista.
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