El esfuerzo que están haciendo en Iowa algunos aspirantes a la Casa Blanca para movilizar el voto indeciso ha chocado con un obstáculo insalvable, las estrictas reglas de los caucus, que impiden a muchos ir a votar.
Los aspirantes demócratas y republicanos afrontan hoy la primera prueba de fuego electoral en este estado del medio oeste con los tradicionales caucus, como se denominan a las reuniones asamblearias que realizan algunas agrupaciones locales para elegir a un candidato.
Esta cita es de tal complejidad política, tanto en la forma de voto como en el recuento, que incluso muchos estadounidenses reconocen tener un desconocimiento total del procedimiento.
Sin embargo, los caucus son de una gran importancia para el proceso electoral estadounidense, especialmente porque supone la primera vez en que los candidatos se enfrentan a la criba de los votantes.
En total se calcula que en todo el estado se realizarán unos 1.780 caucus o pequeñas reuniones donde los participantes no sólo toman posiciones por un candidato, sino también discuten sobre sus programas y opiniones.
En el recuento no siempre rige la regla de “un voto por persona”, dado que el peso de una agrupación depende de la participación que ha tenido en los años electorales anteriores.
Los empates entre candidatos pueden resolverse con métodos tan ortodoxos como lanzando una moneda al aire o extrayendo un papel de un sombrero.
Pero además de ser un proceso complicado, estas reuniones se rigen por unas complejas reglas que impiden a muchos ir a votar.
Para participar en este proceso, hay que estar inscrito en algunos de los dos partidos, o como independiente, y cumplir ciertos requisitos.
La reñida contienda se libra, prácticamente, entre los senadores Hillary Clinton, Barack Obama y el ex senador John Edwards, del lado demócrata, y entre los ex gobernadores Mitt Romney y Mike Huckabee, el ex alcalde Rudy Giuliani y el senador John McCain, del lado republicano. Des Moines (EEUU), EFE