Con la narración de las historias, los padres ayudan a que el niño expanda su imaginación, lenguaje, vocabulario y memoria.
Texto: Redacción Mía Fotografía: Andrés Rojas
Escuchar cuentos es una de las actividades preferidas por los niños, mucho más cuando este acto se convierte en un hábito. Se puede empezar a contar desde que el niño está en el vientre de la madre, pues está comprobado que el cerebro de la persona va captando desde ya los sonidos, las entonaciones de la voz, lo que le prepara para prestar atención una vez que esta facultad se vuelve, con los años, algo consciente.
El sicopedagogo Johnny Almanza explica que los cuentos son un buen mecanismo para modular la comunicación entre el pequeño y su entorno. De allí la necesidad de que los padres aprovechen de este instrumento capaz de estimular la imaginación, el desarrollo del lenguaje, el vocabulario y la memoria, ´desde muy temprana edad´.
La primera persona con la que comienza a tener contacto, argumenta Almanza, es la madre y por ello le es más fácil reconocer su voz. Además, mientras se desarrolla la historia, hay una relación directa, una atención del adulto hacia el niño, lo que ayuda a éste a sentirse amado, atendido y seguro.
Para el primer año, el niño tiene la capacidad de desarrollar su lenguaje; a los dos años está listo para interiorizar nuevas estructuras gramaticales y vocabulario, imprescindibles para posteriores aprendizajes matemáticos, sociales y del ambiente natural que le rodea.
El sicopedagogo afirma que ´la lectura del cuento, además, supone el desarrollo de la memoria porque el niño se ve obligado a guardar en su mente todos los detalles para comprender el argumento. Un aprendizaje que le ayudará cuando tenga exigencias más formales de aprender.
Para que narrar cuentos sea un hábito, hay que crear el ambiente comunicativo una vez al día, al menos durante cinco minutos, o destinar un día en particular para cumplir con este rito. Y, claro, elegir cuidadosamente las historias.
1 Edad. Los padres pueden contarle cuentos al niño desde que está en el vientre de la madre. La musicalidad de una historia es distinta al hecho de hablar simplemente.
2 Desarrollo. Con esta actividad se ayuda al pequeño en su capacidad de reconocer el entorno. También estimula su lenguaje, la memoria y amplía su vocabulario.
3 Continuidad. ´Es bueno que el niño, por lo menos hasta los cuatro años, escuche cuentos una vez al día o, por lo menos una vez a la semana´, indica el sicopedagogo Johnny Almanza.
Paso a paso
Cada noche una historia
Lectura. Se puede contar cuentos de memoria, pero también con ayuda de un libro que tenga ilustraciones. Así, la lectura irá mostrando sus encantos al niño desde muy pequeño.
Libros. Hay libros con gráficos y mucho colorido que llaman la atención de los pequeños. Deben tener letras grandes, porque con ellos ejercitarán más tarde la lectura, con la ventaja de que ya conocen la historia.
Voces. Es importante que los padres utilicen distintos timbres de voz para caracterizar a cada personaje. La teatralización es siempre atractiva para captar la atención.
Relato. Al final de la narración hay que preguntar al niño sobre el cuento, ¿qué personaje le gustó?, ¿qué ocurrió?, para que el niño aprenda mucho más.
Evitar. ´Los padres no deben esperar que sus hijos aprendan ciertas aptitudes en el colegio si está en sus manos el enseñarles ellos´, indica Almanza.
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