Hace más de 2.000 años, el primer Emperador de China creó un ejército de piedra para que lo proteja en la muerte. Hoy, las 7.000 estatuas son patrimonio de la humanidad y objeto de fraudes.
Texto: Con datos de EFE, AFP y www.historiarte.net • Fotos: AFP y EFE
El más grandioso ejército de la historia lleva 2.000 años velando por el eterno descanso del emperador Qin Shi Huang, el primer soberano de China. Estos más de 7.000 guerreros, bien armados y hechos de terracota, fueron descubiertos accidentalmente en 1974 y desde entonces son uno de los más misteriosos tesoros de la humanidad.
¿Cuán atormentada tuvo que estar el alma del emperador para necesitar una legión que lo proteja en la muerte? ¿Cuántos artesanos y por cuánto tiempo trabajaron para crear el ejército de piedra? ¿Cómo sobrevivieron durante más de dos siglos las reliquias? Muchas interrogantes se plantean en torno de los soldados inanimados cuya fama y belleza se ha convertido en los últimos años, no sólo en un atractivo turístico sino también en un pretexto para fraudes.
Un genio aterrado por el poder
Qin Shi Huang tenía sólo 13 años cuando se convirtió en el líder de la dinastía Qin (246 antes de Cristo). Siempre amenazado, el joven soberano no pudo ejercer su mandato como rey hasta el año 236 a.C. cuando mató al amante de su madre, exilió a su tutor y no dudó en eliminar a sus hermanos menores para borrar toda amenaza. Entonces, emprendió una campaña para someter a los feudos vecinos.
El éxito de sus proezas militares y su habilidad de sobrevivir a intentos de asesinato, sumados a la habilidad de Shi Huang para sobornar y destruir a sus opositores, lo convirtieron rápidamente en un monarca rico y poderoso. En el año 215 a.C. ya dominaba un territorio que estaba compuesto por 260 feudos. Consciente de su creciente poder, ordenó colocar en Atizan la inscripción: “He reunido todo el mundo por vez primera”.
Con un enorme y fiel ejército como su principal aliado, el soberano chino unificó las medidas, las pesas, los caminos, las vestimentas, las opiniones, los modos de lucha y los idiomas en China.
Aunque evidente e irrefutable, su poder necesitaba pruebas y Shi Huang decidió dar dos: la primera fue la quema, en 213 a.C., de todos los libros excepto los que versasen sobre agricultura, medicina o profecías. Además de dar un golpe a sus enemigos letrados, el soberano se apropió de la memoria china para poder diseñar una historia de acuerdo a sus conveniencias en una biblioteca imperial.
La segunda prueba fue la construcción de la Gran Muralla China, una monumental edificación de 6.700 kilómetros, destinada a contener invasiones, que se construyó con la vida de 300.000 hombres y que nunca fue terminada.
Pero una sombra implacable—el miedo a la muerte— opacaba los éxitos del Emperador y lo movía hacía una búsqueda frenética de la inmortalidad. Así, concibió crear un ejército de piedra que lo proteja... aún en el otro mundo.
Las huestes de terracota
El famoso ejército de guerreros de terracota de Xian está compuesto por más de 7.000 estatuas, modeladas en tamaño natural, que simbolizaban la guardia personal del emperador Qin Shi Huang.
Según las crónicas de la época, las figuras de arcilla fueron modeladas en 36 años por 700.000 artesanos de toda China, cumpliendo el deseo imperial de que protejan el mausoleo, que es una edificación de 56 kilómetros cuadrados ubicada en Xian, capital imperial de China durante 13 dinastías.
La legión de soldados de piedra, descubierta de forma fortuita por un campesino en 1974, se extiende en tres fosas a cinco metros de profundidad. La primera de ellas tiene una superficie de 12.000 metros cuadrados y contiene 6.000 estatuas. Los soldados, que miden 1,80 metros, tienen características diferentes (bigote, pelo, rasgos fisonómicos) y estaban armados con lanzas, escudos y arcos reales.
La segunda fosa, de 520 metros cuadrados, alberga 68 figuras de generales, por lo que se supone que representa al Estado Mayor del Ejército; mientras que en la tercera, con 1.000 piezas aún por restaurar, hay carros de combate, soldados de caballería e infantes.
La mayoría de las 1.172 figuras que han sido desenterradas han perdido los ricos colores que decoraban sus rostros y el yeso que une sus piezas como consecuencia de la erosión. Muchas, han empezado a desmoronarse tras oxidarse.
El ejército de estatuas es el primer eslabón de la aún inexplorada tumba imperial. El antiguo historiador Sima Qian escribió que el sarcófago contenía maravillas increíbles: “el techo de la cámara fúnebre era de bronce salpicado de gemas como si de un cielo estrellado se tratara; en el suelo había ríos de mercurio, que se hacían fluir mecánicamente... Había en la entrada de la cámara ballestas accionadas automáticamente para herir a cualquiera que se atreviera a profanar la tumba”.
Los otros guerreros
El conjunto de los guerreros de Xian es Patrimonio de la Humanidad desde que así lo decidió la Unesco en 1987. La fama ha atraído divisas pues, desde entonces, el ejército ha sido exhibido en calidad de préstamos en importantes museos del mundo.
Sin embargo, hace un mes, China denunció como ´grave fraude´ una exposición en Alemania de copias falsas de los célebres guerreros de Xian, mientras que el museo de Hamburgo en el que se exhibían canceló la muestra y prometió devolver el dinero a los visitantes engañados. “Es que son tan hermosos que toda la humanidad debería verlos”, justificó un vocero del repositorio. Bellos, milenarios y prueba del poder del espíritu humano en sus grandezas y miedo: eso son los guerreros de Xian.