La responsable estadounidense Jendayi Frazer intentaba ayer convencer al presidente keniano Mwai Kibaki y al líder de la oposición Raila Odinga para superar la crisis generada por las elecciones de diciembre y terminar con la ola de violencia que ensangrentó al país.
Frazer, subsecretaria de Estado para Asuntos Africanos, tiene cita durante la jornada con responsables del Gobierno y de la oposición después de haberse reunido el sábado con Kibaki y Odinga. La enviada de EEUU, país que considera a Kenia un aliado en su lucha antiterrorista, prevé dejar Nairobi el lunes.
Desde que Kibaki anunció su reelección, al menos 361 personas murieron violentamente en este país africano y otras 250.000 tuvieron que abandonar sus casas debido a los enfrentamientos suscitados entre etnias.
Ayer, Odinga, que pertenece a la etnia luo, rechazó la propuesta del Jefe de Estado actual para formar un gobierno de unión nacional. “La solución de Kibaki para este problema no nos interesa. No tiene nada que ofrecernos porque no ganó las elecciones” del 27 de diciembre, insistió Odinga, quien asegura que el presidente saliente cometió fraude para garantizarse la victoria. “Es un insulto al pueblo keniano”.
“No tenemos sed de poder, sólo queremos una solución negociada que nos aporte una solución duradera”, añadió el líder de la oposición, pidiendo la dimisión del Jefe de Estado.
El sábado, Kibaki, de la etnia kikuyu, se dijo “dispuesto” a formar un “gobierno de unión nacional” tras su reunión con Frazer. Kibaki está “listo para formar un gobierno de unión nacional que una a todos los kenianos y ayude a cicatrizar y reconciliar”, decía en un comunicado.
Odinga, refiriéndose a los terribles enfrentamientos entre etnias de los últimos días, consideró que la “ira del pueblo no debe dirigirse contra inocentes sino contra las personas que han abusado de sus derechos democráticos”. Nairobi, AFP