Para fines del mes de junio del 2005, el tipo de cambio oficial de venta era de 8,1 bolivianos por dólar americano y para fines del año 2007 es de Bs 7,67, una diferencia hacia abajo de cuarenta y tres puntos básicos, pero de cincuenta y uno puntos si nos referimos al tipo de cambio de compra. El año 2002 se aceleró la devaluación cambiaria y como consecuencia de la crisis cambiaria argentina que afectó a toda la región, el tipo de cambio de venta subió en 67 puntos básicos, lo que representó una depreciación de casi el 10 por ciento con relación al año anterior. La dificultosa defensa de ganancia en competitividad cambiaria que se hizo durante el año 2002, —uno de los factores más que explica la caída del gobierno de Sánchez de Lozada, casi un año después— el Banco Central de Bolivia decidió sacrificarla, durante el año 2007. ¡Fácil bajar el tipo de cambio, difícil subir!
El tipo de cambio en Bolivia nunca estuvo determinado libremente por el mercado de divisas. Siempre fue un precio administrado, de manera completamente desacertada por los gobiernos hasta fines de agosto del año 1985, cuando su administración pasó a ser potestad del Banco Central de Bolivia, institución que fue exitosa en su manejo durante veinte años para mantener adecuadamente un precio fundamental que relaciona nuestro comercio exterior.
El sistema cambiario que se introdujo en Bolivia a partir de agosto de 1985 se lo denomina crawling peg, y que es un sistema de tipo de cambio fijo, pero deslizante al comportamiento de la inflación interna. Durante veinte años, el Banco Central trató de mantener un tipo de cambio que no se alejase de la tasa de inflación, dado que si esto ocurría el país perdía competitividad internacional en los pocos productos industriales que exporta. Esta política fue modificada a partir de julio del año 2005 e intensificada durante el año 2007.
Desde julio del año 2005, el precio del dólar en Bolivia ha venido cayendo suavemente, tendencia que se ha incrementado el año 2007 hasta llegar a una apreciación de casi el 5 por ciento anual. El argumento para hacerlo ha sido el de combatir la inflación, sin embargo, se puede afirmar que este objetivo no se ha logrado ya que ciertamente se ha incrementado de manera notable durante el año 2007, hasta ubicarse en un 12 por ciento anual. ¿Por qué?
Hace ya setenta años que el gran economista Keynes descubrió que la gente mantenía dinero por dos motivos: uno, el clásico conocido, que es para realizar rutinariamente los pagos en sus transacciones de bienes y servicios, pero el otro motivo era para mantener su riqueza de manera líquida y que se denomina ´motivo activo´. Keynes sostuvo que atesorar el ahorro es también un comportamiento racional de los agentes económicos. Sin embargo, el problema de esta conducta es que genera graves problemas, desde la indeseada recesión económica hasta la inflación. La recesión se podía presentar cuando los agentes económicos decidían atesorar sus ahorros en lugar de prestarlos o invertirlos, y la inflación de los precios se podía producir cuando los agentes económicos decidían traspasar sus recursos financieros líquidos ahorrados al gasto. En lenguaje técnico, se producía una transferencia ´de la caja del dinero motivo activo a la caja motivo transacción´.
Esta teoría keynesiana permite explicar por qué la apreciación cambiaria que viene realizando el Banco Central de Bolivia en lugar de disminuir la inflación la está acelerando. Lo que está pasando en el país, ya en los últimos dos años, es que ante la continua apreciación cambiaria, la gente que mantenía sus ahorros en dólares (motivo activo del dinero) ha sido incentivada a cambiarlos a bolivianos, razón por la que el Banco Central ha visto aumentar sus reservas internacionales de manera rápida. Pero la contraparte de este hecho es que la gente en lugar de ahorrar la moneda local ha decidido gastarla, ya que en Bolivia, hace rato, la moneda nacional perdió su cualidad de motivo activo que tiene toda moneda en países que no tienen un ´sistema bimonetario´, como el que existe en Bolivia. Con el fenómeno de la dolarización de la economía boliviana, que tiene una antigüedad de más de medio siglo, se ha producido la siguiente especialización monetaria: El dólar americano cumple la función de activo y, por tanto, sirve para ahorrar, y la moneda nacional, la función para transacciones. Se piensa en dólares, pero se paga en bolivianos. La moneda nacional no es para ahorrar, es para gastar.
*Armando Méndez M. es ex presidente del Banco Central de Bolivia (BCB).
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