A pocos días de cumplirse un año de los hechos suscitados en el denominado enero negro, de Cochabamba, las investigaciones del Ministerio Público se encuentran paralizadas, a la espera de que la Suprema tramite la autorización de un juicio de responsabilidades contra políticos, entre ellos actuales y ex autoridades oficialistas y opositores.
Así lo reconoció el fiscal de Recursos de la Fiscalía General de la República, Orlando Riveros, encargado de investigar los enfrentamientos del 11 de enero del 2007 entre citadinos y campesinos de Cochabamba, que dejaron dos personas fallecidas.
Recordó, no obstante, que en noviembre Álex Rosales fue sentenciado a 14 años de prisión por el caso de la muerte del cocalero Juan Tica Colque.
Aún falta resolver el caso del joven citadino Christian Urresti. Riveros explicó que, por una decisión institucional, luego de no encontrar vinculación entre las muertes y las autoridades denunciadas, la Fiscalía General determinó que la Fiscalía de Distrito de Cochabamba investigue ambos casos.
El Ministerio Público presentó el requerimiento acusatorio correspondiente, ante la Corte Suprema, el 5 de octubre del 2007.
Hasta ayer, el alto tribunal de justicia no había acudido al Congreso para solicitar la autorización con la que irían a juicio la ex ministra de Gobierno, Alicia Muñoz; el prefecto de Cochabamba, Manfred Reyes Villa; y la actual ministra de Justicia, Celima Torrico, quien entonces no era del Ejecutivo.
“A partir del requerimiento acusatorio, al Ministerio Público sólo le resta esperar la autorización congresal y eso está en función de que la Suprema remita al Congreso. Mientras tanto, mayor labor investigativa no se puede hacer, salvo alguna recopilación documental; pero la investigación propiamente se paraliza”, dijo Riveros. Redacción Sucre
EL CASO
El enfrentamiento • Las peleas entre citadinos y campesinos cochabambinos se dio el 11 de enero del 2007 en la capital del Valle, en acciones contra la Prefectura.
Las víctimas • En los enfrentamientos fallecieron el campesinos Juan Tica Colque y el estudiante citadino Christian Urresti.