La ternura de Natalia Girad, la presentadora de noticias de la primera edición de Bolivisión, fue un detalle que destacó en la entrevista con mía. A sus 26 años, también es directora de la carrera de Comunicación de la Universidad San Francisco de Asís.
A pesar de esos logros, ella no duda en asegurar que le hubiese gustado estudiar dos carreras paralelas, “pero no me daba el tiempo”. Y asegura que “espiritualmente me siento bien y creo que eso me ayudó mucho, porque soy una mejor persona”, indica antes de la sesión de fotos.
¿Cómo se inicia en los medios de comunicación? Comencé muy joven, a los 15 años, como presentadora de un programa de cultura en el canal 21; luego estuve en un programa musical. Después de tres años, pasé a Mundo Net, un programa de tecnología y después comencé con los noticieros. Estoy en esa tarea hace cinco años.
A esa edad, ¿no le traicionaban los nervios ante cámaras? Los nervios nunca se quitan y uno se da cuenta a lo largo de la vida que es lo más natural. Incluso ahora, para mí, leer una edición me da nervios, pero estando ahí dejas de juzgarte y empiezas a fluir mejor si le pones cariño.
¿Y cómo fue su paso por el periodismo? El periodismo lo hago desde hace unos años en Bolivisión, la última área que cubrí durante un año, y un poco más, fue la policial y judicial. Aunque también fui periodista del área social y local. De pronto, los periodistas hacemos de todo un poco.
¿Qué cosas negativas recuerda del periodismo? Hace unos meses estaba en la morgue redactando unos textos, cuando levanté la cabeza, me di cuenta que estaba frente a un cadáver. Al principio, cuando uno cubre el área por primera vez, intenta evadir todo eso; pero luego se hace una costumbre y lo vuelve a uno más fría. Fue ahí que me di cuenta que estaba perdiendo mi sensibilidad, eso hace que uno deje de ver la realidad de las cosas.
¿Cómo llega a Bolivisión, fue mediante una invitación o un casting? Terminó el ciclo de Mundo Net y me llamaron para pedirme que haga un reality show. Les dije que eso no estaba en mis planes porque quería seguir la línea cultural, informativa y seria, aunque no pensé puntualmente en noticias, pues siempre quise tener programas que cultiven el intelecto o el espíritu de las personas. Cuando una es presentadora de algún programa es como que te vendes y no quiero vender mis valores. Después, por dos meses me hicieron varias pruebas para el noticiero. Salí elegida entre varias personas que tenían mayor experiencia. Y luego de los conflictos de octubre del 2003 me llamaron para darme la bienvenida al canal. Me dijeron: ´Va a ser difícil, vas a aprender y luego te será muy sencillo´. Víctor Hugo Rosales me ayudó mucho.
¿Víctor Hugo Rosales fue quien la apoyó? Sí, él creyó en mí, me vio y dijo: ´Sé que no tienes mucho conocimiento periodístico, sé que no tienes experiencia leyendo noticias, pero creo y veo mucho potencial en ti´. Es por eso que le fui fiel durante su gestión y no me fui a otro canal, pues estaba muy agradecida con él. Y cuando alguien me da la mano incondicionalmente, yo nunca sería capaz de darle la espalda.
¿Tuvo otras ofertas? Durante esa época sí, porque estaba nueva en el medio, recibí ofertas muy tentadoras; sin embargo, ahora me siento tranquila con mi conciencia porque sé que fui fiel a alguien y a mi medio que también creyó en mí, porque sé que es difícil sacar una nueva imagen de la nada y darle el apoyo. A veces, uno piensa que no tiene que equivocarse nunca y luego uno mismo se da cuenta que es normal equivocarse.
¿Qué momento difícil recuerda como presentadora? Tal vez el acostumbrarme al sonopronter (un aparato con audífonos que se ponen los presentadores para recibir sugerencias de control central), porque fue extraño manejar los monitores, los sonopronters, la improvisación y me juzgaban mucho. En principio, me sentía muy mal por no poder coordinar completamente, los monitores, los sonopronters, las coordinadoras, los casetes, los textos, las unidades móviles. Te dan tantas cosas que a veces te atufas, pero hay que ponerle empeño, dominar el campo, y luego se vuelve una costumbre.
¿Admira a alguna presentadora boliviana? Sí, quiero mucho a María Renée Duchén; hablamos dos veces en la vida, pero le tengo cariño.
¿Por qué? Porque en ella veo ese fondo espiritual, ese camino más estrecho y complicado, que me gusta.
¿Si no hubiera sido comunicadora qué hubiese sido? Hubiese sido maestra de escuela, porque me gustan mucho los niños, y estoy segura que el futuro del país y de todos los países está en los niños. Son la semillita.
¿Cuáles son sus metas? Desde mis 15 años mi meta principal era el desarrollo interno, el ir por ese camino estrecho, el tener valores, temerle a Dios con amor y respeto. Comprender que la vida va más allá de la rutina y de lo que dice el sistema; es decir: naces, escuela, universidad, te casas, te jubilas y mueres. Sin embargo, ahora creo que es necesario el desarrollo externo.
¿A qué se refiere con ese desarrollo externo? Es que me gustaría mucho estudiar ciencias políticas, me parece que es un complemento maravilloso, para mi carrera, para hacer un poco más de análisis. Creo que es necesario, que los que estamos frente a pantallas estemos más preparados. Si no es esa carrera, por lo menos tener una maestría ligada al análisis al periodismo.
¿Cree que en Bolivia hay un buen periodismo? Creo que el periodismo es sacrificado. Los periodistas pueden tener mejores condiciones laborales y de horarios, porque no tienen vida, pues cuando trabajas te olvidas de ti misma. El periodismo, a veces, es mal pagado en todo aspecto, no solo económicamente. Creo que podemos tener mejores condiciones de trabajo, que serían vitales para trabajar motivados. Requerimos de especialización, porque llegamos a cubrir todas las áreas.
Según su percepción, ¿qué es lo que le hace falta al periodismo? Investigación. Creo que el periodista tiene que profundizar en ese ámbito, a veces, la coyuntura nos absorbe tanto que se deja de lado cosas como las leyes.
¿Qué es lo que cambiaría del periodismo? Creo que mejoraría las condiciones para los periodistas, económicas y la capacitación.
¿Mucha gente dice que los periodistas son parciales, cree que eso es cierto? Es inevitable, creo que el tema de la imparcialidad es algo complicado, todo el mundo tiene su punto de vista desde su vida personal, su concepto de vida hasta lo político, lo económico y lo social. Más que imparcial el periodista debe ser honesto, evitar darle fuerza a alguna noticia.
¿Sigue siendo docente? Doy algunas clases, pero obviamente no es la prioridad, lo que yo estoy haciendo ahora es organizar la carrera de Comunicación Social de la USFA. Soy la directora de carrera y lo que hago es buscar docentes que estén actualizados, vigentes, y trabajando en algún medio, para que enseñen a hacer una escaleta o un texto. Además, intento que los alumnos trabajen mucho su expresión corporal, su vocalización, su forma de hablar ante el público, de escribir y su ortografía, entonces, hago énfasis en las exigencias que tenemos cuando salimos. Estructuro la carrera de forma que los alumnos salgan más preparados.
¿Hay algo que cambiaría de su personalidad? Decisión. Me gustaría tener mucha más decisión.
¿Tiene pareja?, habían rumores de que se iba a casar. No, no tengo pareja. Hace bastante tiempo que estoy sola. Los rumores eran más anhelos de algunos colegas. No voy a negar que me gustaría mucho casarme, pero con una persona que tenga como bandera la honestidad, el trabajo y el amor a Dios. No tengo alguna religión, pero sí quiero que mi pareja tenga fe, que crea y que tenga valores en algo; un hombre hecho y derecho laboral y familiarmente.
¿Cuál es su estilo de vestir? Bien sobria, no me van a ver con cosas muy escotadas o apretadas, incluso en el noticiero.
¿Qué opina de la cirugía? Si siento que requiero de una, de aquí a unos añitos lo haría. mía
Los nervios nunca se quitan y uno se da cuenta a lo largo de la vida que es lo más natural.
El perfil
María Natalia Girard Sánchez nació en Porland (Oregón). Tiene 26 años. Salió bachiller del colegio Santísima Trinidad de La Paz. Estudió Comunicación Social en la Universidad San Francisco de Asís (USFA). Ella es presentadora del noticiero Primera Edición de la red Bolivisión, además es directora de la carrera de Comunicación de la USFA.
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