Hillary Clinton disfrutaba ayer de su sorpresivo triunfo sobre Barack Obama en las primarias demócratas de New Hampshire, que le dieron nuevos bríos a su carrera hacia la Casa Blanca. Mientras, del lado republicano, el veterano John McCain está otra vez en la lucha.
Las dos victorias plantean un final incierto en la carrera de ambos partidos hacia la Casa Blanca, donde no se vislumbra con nitidez quiénes serán los candidatos a pelear por suceder al presidente George W. Bush, que abandonará el gobierno el 2009.
“No presto mucha atención cuando dicen que estoy arriba o cuando dicen que estoy abajo”, declaró Clinton a la cadena CNN en alusión a las encuestas previas. “Realmente creí que tenía una buena posibilidad de ganar. Nadie más lo creía, pero yo sí”.
Desafiando los sondeos que tenían a Obama de favorito y superando un tercer lugar en Iowa, Clinton ganó las primarias en el mismo estado que salvó la campaña presidencial de su marido Bill en 1992. La ex primera dama ganó con 39% contra 36% de Obama. Manchester (EEUU), AFP