A 40 km de Santa Cruz, en el municipio de Porongo, pasando la localidad El Hondo, está la reserva natural privada Potrerillos de Guenda, donde se crían víboras para extraerles el veneno y comercializarlo en el mercado argentino para uso medicinal.
Sicae SRL es la empresa creada hace más de 10 años por el extinto Paolo Bettella, un italiano que trabajaba en la Universidad Gabriel René Moreno y que tuvo la visión de iniciar el negocio del veneno de víboras a gran escala. Actualmente, Antonio Bonasso es el gerente de Sicae.
A la fecha, la empresa provee el veneno de víboras al mercado de Argentina, país que lo utiliza para fabricar remedios para la medicina homeopática, una rama considerada como una medicina alternativa que utiliza sustancias tóxicas para combatir enfermedades.
En este ámbito el veneno de estos ofidios es muy útil para combatir tumores en el hígado y de mama, entre otras cosas.
La cascabel “chonono”, la “puga” y el “yope” son las variedades nativas que están en "Potrerillos de Guenda". El clima húmedo de Santa Cruz ayuda mucho en la cría de estos animales, aunque existen ciertos momentos —como en el cambio de piel— en los que es necesario brindarles cuidados especiales y ayuda.
Tanto en la cría como en la extracción del veneno los responsables del cuidado de las víboras señalan que es necesario estar bien equipados y tener mucho cuidado a la hora de manipularlas. "Utilizamos botas gruesas de goma y unos ganchos largos para cuidarnos de cualquier mordida”, indicó Florencio Romero, que lleva más de 10 años trabajando en Sicae. Santa Cruz, El Nuevo Día