Cuando decimos que un individuo es “un viva la Pepa” solemos expresar que es poco confiable y que actúa según sopla el viento y no con sentido común y lo que manda la ley. Pues, al respecto quiero contarles que el origen de esta expresión tan común, está en la primera Constitución Política de España, promulgada por las Cortes Constituyentes de Cádiz en 1812, bajo la invasión napoleónica. El emperador había impuesto a los españoles como rey a su hermano José Bonaparte, apodado Pepe botella por su afición a las copas. El apodo pasó a la nueva Constitución, la que terminó llamada popularmente, “La Pepa”. ¡Viva la Pepa! significaba entonces más bien una descalificación, por el hecho de que la mayoría de los españoles se sentían incómodos con aquella carta fundamental.
Pues bien, el proyecto de Constitución aprobado en grande por medio del inaceptable de la simple lectura del índice de sus contenidos, en el liceo militar instalado en la Villa de la Glorieta, de Sucre, sarcásticamente no en vano algunos comentaristas ya la han apodado como la Constitución de la Glorieta. Pues, como si esto no fuera intolerable, pocos días más tarde, el mismo proyecto fue aprobado “en detalle”, de nuevo con la mera lectura rápida de sus artículos, más las disposiciones transitorias, sin debate alguno, estando ausente la oposición y todo en menos de 24 horas. ¡Todo un récord! Aunque, al final, resultó una burda mofa que descalifica a la Asamblea Constituyente y al partido de Gobierno que la sustenta. Así se explica, como se había previsto en esta misma columna periódica, que la Asamblea Constituyente no podía dar a luz más que un documento contrahecho, incoherente, contradictorio, incomprensible en muchas partes y que, en resumen, de ninguna manera es digno del pueblo boliviano. Y ahora se pone en mesa para debatir con los prefectos. Si los prefectos se conforman va a ser un caos el país. Si lo discuten demorarán un tiempo incalculable.
El domingo pasado, 14, el Gobierno empezó a “socializar” (expresión que los progres entienden como poner algo al alcance del gran público) la Constitución de la Glorieta. Como era de temer, el principio de esta campaña abundó en duras críticas contra los estatutos autonómicos de la “media luna”. No es novedad que algunos políticos sobremodulen sus discursos con improperios al contrincante, a la hora de “socializar” (o “vulgarizar” para convencer al vulgo) Es comprensible que el acento más fuerte de los expositores oficialistas haya sido la defensa a capa y espada de la Constitución de la Glorieta que desconoce las autonomías regionales y exalta el centralismo autoritario. Paralelamente, la emprendan sin piedad contra los estatutos autonómicos que, si bien requieren un reajuste para no constituirse en disgregadores del país, el ataque sistemático a los mismos se traduce en una guerra contra las autonomías bien ganadas en el referéndum del 2006.
“Socialicen” o “vulgaricen”, tanto los defensores de la “Constitución de la Glorieta” como los de los estatutos de “la media luna”. Pero, por favor, gobernantes y prefectos lleguen a consensos viables y duraderos si quieren evitar que el país deambule eternamente en un irresponsable “viva la Pepa”.
*José Gramunt es sacerdote jesuita y director de ANF.
Límites y desbordes
Estas primeras semanas de calentamiento para la dinámica del joven año 2008 traen un no se qué de falso afán, con las fechas encaramadas, ya que ni bien terminamos de entrar al nuevo año cuando nos están por caer los carnavales (estos carnavales, ¿quién inventaría?)
Más vale prevenir que...
Uno de los ejemplos más explícitos de control y prevención en medicina es el denominado “control prenatal” (CPN); este control tiene la utilidad de hacer el seguimiento al embarazo de una mujer y que está estandarizado a nivel mundial.
Desaparece la nacionalidad boliviana
Una Constitución es el establecimiento de un orden político. El orden político que propone el texto de Sucre-Oruro está escrito en clave "etnicista", que no es lo mismo que reconocer los derechos siempre preteridos, de las etnias y grupos indígenas.
¿Cuál democracia boliviana?
A lo largo de la historia mundial, las corrientes del pensamiento político, de izquierda y de derecha, han tenido diferentes interpretaciones sobre la democracia. Y no es un problema meramente semántico, es en esencia un tema de principios.