Una Constitución es el establecimiento de un orden político. El orden político que propone el texto de Sucre-Oruro está escrito en clave ´etnicista´, que no es lo mismo que reconocer los derechos siempre preteridos, de las etnias y grupos indígenas. El artículo 1 es la condensación de esta etnización de la política.
1. Lo que primero llama la atención en este artículo es la declaración inmediata de que Bolivia es un Estado. Comparativamente, en la Constitución actual el artículo 1 tiene dos incisos. En el primer inciso, Bolivia es sociedad, de la que se dice multiétnica y pluricultural. En el segundo inciso, Bolivia es Estado, y se refiere explícitamente a este último. Esta diferenciación entre Sociedad y Estado es una característica de la democracia moderna. Primero se define a la sociedad de la que se forma parte, y luego se especifica la forma político-institucional bajo la cual está organizada. Es la prioridad de la sociedad sobre el Estado, esto es, la primacía de las libertades sobre el poder instrumental. Esta confusión ´comunitarista´ entre sociedad y Estado, con prevalencia de este último, está subyacente en todo el texto constitucional del MAS.
2. Esta confusión es la pauta de la caracterización del Estado como ´plurinacional´. Es decir, se pone, o mejor se integra, en el Estado lo que está en la sociedad. Esta estatización de la sociedad, que sepamos, no existe en ninguna Constitución del mundo, porque siempre se ha tenido el cuidado de no confundir Estado con sociedad. Una cosa es que el Estado reconozca que la sociedad es plural, y que está conformada por etnias y culturas distintas, que pueden ser ´nacionalidades´ e incluso ´naciones´; y otra cosa es que el Estado se defina a sí mismo como ´plurinacional´, que es como llevar el apellido a todas partes, como ocurre con el texto constitucional. El pensamiento democrático tiene como uno de sus fundamentos no sólo la distinción, sino el respeto y garantía por parte del Estado de la autonomía de la ´sociedad civil´, de la que forman parte los ´grupos étnicos´. Esta integración ´corporatista´ fue pensada y hecha en lo que se ha llamado el Estado ´total´, de trágica memoria.
3. Otra consecuencia grave del Estado ´plurinacional´ es la desaparición de la ´nacionalidad boliviana´, como base del Estado y comunidad de pertenencia, y su sustitución por ´naciones´. Eliminada la ´nacionalidad´ o ´nación´ boliviana sólo se pertenecerá a una de las 36 ´naciones´. Además, los que no se reconozcan en ninguna ´nación étnica´, se quedarán sin nacionalidad conocida, violando la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que reconoce el ´derecho a una nacionalidad´. Ya no podrá saberse en qué consiste el ´ser boliviano´. Al suprimirse la ´nacionalidad boliviana´, ¿tendría sentido jurídico y aún político, denominarse bolivianos? En todo caso, para miles y millones de bolivianos, Bolivia no es una pura geografía, sino un sentimiento de pertenencia a una comunidad llamada ´nacionalidad´ o ´nación´ boliviana.
Todo esto es absolutamente contradictorio con lo que se repite todos los días de que hay que preservar la ´unidad´ de la patria. La base de la unidad es la pertenencia de todos, cualquiera sea su pertenencia étnica, a ´una nacionalidad boliviana´, que está por encima de los particularismos, y que es el ´nosotros´ en el que los bolivianos se reconocen como formando parte de un todo. No es congruente decir unidad y acabar con el único referente que da existencia real y simbólica a esta unidad. Quizá ésta es la razón por la cual los ´símbolos´ que propone el texto, como la bandera, el himno…, no sean símbolos nacionales sino estatales.
4. La otra consecuencia no menos grave de este plurinacionalismo estatista es la eliminación del Estado de Derecho. El MAS en ninguno de sus textos reivindicó el ´Estado de Derecho´. La nueva redacción fue ´negociada´ en la ´Suprapartidaria´, en la que el MAS aceptó que se diga en el artículo 1 que el Estado es ´Unitario social de derecho plurinacional, comunitario...´. Pero esta ´concesión´ es ficticia, pues entre la expresión ´de derecho´ y ´plurinacional´ no hay coma, lo que cambia completamente el sentido. No se trata de un Estado de Derecho a secas, sino de un Estado de Derecho ´plurinacional´. El adjetivo ´plurinacional´ califica o dice de qué derecho se está hablando. En el Derecho Constitucional y convenciones internacionales, empezando por la Carta de Naciones Unidas, se sabe lo que quiere decir ´Estado de Derecho´, pero no existe en ninguna parte un Estado de Derecho ´plurinacional´. En realidad es puro artificio.
Lo que se llama Estado de Derecho es una conquista de la democracia moderna que consiste en ponerle límites al poder del Estado, sometiendo su funcionamiento a las leyes. El Estado de Derecho es una garantía legal contra las arbitrariedades de los que controlan el poder estatal. Allí donde no hay Estado de Derecho hay licencia para el poder discrecional, sin ningún otro límite que no sea su propio poder. Una Constitución que no ponga límites jurídicos al ejercicio del poder no es una Constitución moderna. El Estado de Derecho es el control de la política por el Derecho y esto no es ningún resabio ´neocolonialista´ ni ´neoliberal´, sino política democrática.
*Jorge Lazarte R. es analista político y miembro de la Asamblea Constituyente.
Límites y desbordes
Estas primeras semanas de calentamiento para la dinámica del joven año 2008 traen un no se qué de falso afán, con las fechas encaramadas, ya que ni bien terminamos de entrar al nuevo año cuando nos están por caer los carnavales (estos carnavales, ¿quién inventaría?)
¡Viva la pepa!
Cuando decimos que un individuo es “un viva la Pepa” solemos expresar que es poco confiable y que actúa según sopla el viento y no con sentido común y lo que manda la ley.
Más vale prevenir que...
Uno de los ejemplos más explícitos de control y prevención en medicina es el denominado “control prenatal” (CPN); este control tiene la utilidad de hacer el seguimiento al embarazo de una mujer y que está estandarizado a nivel mundial.
¿Cuál democracia boliviana?
A lo largo de la historia mundial, las corrientes del pensamiento político, de izquierda y de derecha, han tenido diferentes interpretaciones sobre la democracia. Y no es un problema meramente semántico, es en esencia un tema de principios.