El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, juzgó como “extraordinario y mágico” su primer año en el poder y confió en que la nueva Constitución será aprobada en referéndum, al presentar ayer su informe de gestión en un acto del que se ausentaron los opositores.
Correa, que vistió su acostumbrada camisa de cuello alto sin corbata, habló por casi tres horas ante la Asamblea que controla el oficialismo y de la que fue expulsado un día antes el jefe opositor Álvaro Noboa por negarse a declarar su patrimonio.
“Ha sido un año extraordinario, verdaderamente mágico como alguna vez lo mencioné, con gigantescos obstáculos, pero también con impresionantes éxitos”, afirmó Correa ante la Asamblea que cesó al Congreso de oposición asumiendo temporalmente la función legislativa.
“En la dura empresa que emprendimos (...) seguramente hemos cometido errores, muchos, no tengo ningún problema en pedir sinceramente disculpas por cualquier exceso”, sostuvo el Jefe de Estado. Quito, AFP