Los disidentes del Plan Progreso (PP) volvieron a rearticularse en torno a la Alcaldía de El Alto. Ayer los concejales eligieron a Efraín Argani como presidente del Concejo Municipal y a Enrique Ricaldi como secretario del ente fiscalizador, ambos de la agrupación que fundó el prefecto paceño José Luis Paredes.
En la elección y luego de acuerdos establecidos entre los disidentes y un representante de Podemos, partido opositor del MAS, según una fuente edil, se estableció que las nuevas autoridades empiecen a retomar el municipio con miras a las actividades políticas que se realizarán durante toda la gestión.
Roberto de la Cruz del Movimiento 17 (M-17) fue ratificado en su cargo, en cambio el ex presidente Gustavo Morales (MAS) ahora presidirá la comisión de Desconcentración y Desarrollo Institucional que fue creada por la autoridad para fiscalizar las obras y el presupuesto que utiliza el ejecutivo edil en las mismas.
“Al MAS no le interesa ser parte de un proceso corto que queda de la actual gestión, sino fiscalizar para proyectar el ingreso del partido a la Alcaldía por la vía de elecciones municipales”, dijo.
El nuevo presidente, sorprendido por su nombramiento, afirmó que su elección fue unánime y aseguró que su principal objetivo será lograr “una nueva gobernabilidad entre el Legislativo, Ejecutivo y las organizaciones sociales alteñas”.
El presidente de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve), Nazario Ramírez, afirmó que ningún concejal tuvo la intención de coordinar con las organizaciones sociales y que la actual directiva es una nueva expresión del Plan Progreso. “Es la misma gente. El Plan Progreso está de regreso en El Alto”.
De la Cruz, refiriéndose al voto constructivo, puso en duda la continuidad del alcalde, Fanor Nava, pero también del recientemente electo Efraín Argani. “No le doy más de cuatro meses”.