Cuando alguien que reside fuera de Bolivia examina las noticias del día, cuando lee las columnas de la prensa paceña, cuando escucha los discursos del Gobierno, percibe en “el lenguajear”, un gran ausente: el tema de lo productivo (¿ana-tema?). Bolivia se ha abandonado a la confrontación y al aprovechamiento de lo político, mientras llora pobreza.
“Lo político corresponde a la organización y estabilización de un orden social que permita que florezcan la felicidad y la economía”. No es un objetivo en sí mismo. La economía no es algo externo o de ‘los ricos’, es la esencia de la vida de cada persona, familia o conglomerado. Recordemos que el significado griego de esa palabra “oikos nomon” quiere decir, ‘poner orden en la casa’, es el mejoramiento de la calidad de la vida y los medios para alcanzarla.
En los asentamientos yungueños en los cuales se desarrolló el Programa de Cafés Especiales de la Prefectura de La Paz, el PNUD y el Japón, que aumentó en forma dramática el ingreso familiar por un incremento de la calidad y la capacidad de negociación internacional de los cafetaleros, observé un fenómeno social muy interesante. Las familias productoras se sentían avergonzadas de reconocer públicamente un incremento importante de ese ingreso. Las comunidades vecinas, que se habían opuesto políticamente al Programa en cuatro regiones de los Yungas, al saber que el proyecto no tenía recursos para ampliarse a más de las mil cuatrocientas familias originales, reanudaron sus ataques, esta vez, por no haber sido incluidas; tanto, que el prefecto Mateo Laura intentó cerrar el proyecto y repartir el millón de dólares que quedaba, a razón de cincuenta dólares por finca, entre las veinte mil familias que ‘habían sido excluidas’.
La famosa mina de wolfram de La Chojlla resolvió en su época de gloria, distribuir acciones entre sus miles de obreros para incrementar su corresponsabilidad en el éxito de la empresa. En un momento dado, los ingresos por dividendos llegaron a ser mayores que sus sueldos para los trabajadores con más experiencia. Cuando la demanda mundial cambió, por avances tecnológicos que sustituían ese metal, y dichos beneficios cayeron a cero, los sindicatos bloquearon la mina para exigir sus ‘derechos’.
Por un lado, prevalece una cultura fatalista de generalización de la pobreza. Por otro, ante la falta de modelos de vida, los pobres rurales (la gran masa) parecen no saber cómo mejorar la calidad de su vida, ni siquiera ante un ingreso superior, y por último, la inversión no es fuente aceptable de ingreso.
La mente del MAS, de naturaleza sindical campesina, se preocupa por la lucha y las reivindicaciones, pero no parece tener una visión clara del origen del crecimiento económico. ¡Le llega milagrosamente de fuera! Quizá por eso, procura repartir los pocos recursos del socialismo en vez de invertirlos.
Jorge Zapp es consultor internacional.
Sobre el diálogo
Los medios las llaman “reuniones” o “encuentros”, yo les llamo “rounds”, y ya van tres; quiero resaltar algunos aspectos de cada uno.
Huracán en las Bolsas
La intensa y repetida caída de las Bolsas mundiales, iniciada el martes y continuada el miércoles con el epicentro del terremoto en Wall Street
Lo que leía el Che Guevara
Comentó en una carta que había releído El Capital por enésima vez, y lo hizo, según anota, "cada vez con más ganas, como el Quijote".
Lanzazo a las autonomías
No es cosa de oficiar de adivino ni tener la petulancia de ser un oráculo, porque en Bolivia no se necesita ser un “politólogo”, ya que todo se cae de maduro y en política no se da puntada sin hilo.