Las autoridades colombianas se mantenían ayer en “estado de máxima alerta” por la erupción del volcán Galeras y dispusieron albergues para recibir a más de 11.000 personas, quienes, sin embargo, han ignorado la orden de evacuar las laderas de la montaña, situada en el suroeste.
Después de la alerta Nivel I, que anuncia una erupción inminente o en curso, emitida en la noche del jueves por el Instituto Colombiano de Geología y Minería (Ingeominas), el Gobierno activó planes de contingencia en siete municipios del departamento de Nariño que están en la zona de influencia del volcán.
El Galeras, cuya cima se levanta en la cordillera de los Andes a 4.275 metros de altura, entró en erupción el jueves a las 20.06 con una potente explosión que fue vista y sentida desde Pasto, la capital del departamento de Nariño, pero que no ocasionó víctimas ni daños materiales.
La actividad del Galeras descendió tras la explosión del jueves, pero Ingeominas ha subrayado que no descarta la posibilidad de nuevas erupciones que pueden afectar incluso a Pasto, ciudad de 382.000 habitantes situada en la base del volcán.
Sin embargo, los vecinos más cercanos del Galeras, en su mayoría campesinos que han convivido toda la vida con el volcán, consideraron ayer la situación como “normal” y la mayoría se negó a evacuar la zona, actitud que preocupa a las autoridades, especialmente al Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres.
En La Florida, municipio cercano al cráter, el alcalde Álvaro Córdoba manifestó su preocupación porque los pobladores se niegan a ir a los albergues.
De los cerca de medio millar de habitantes que tienen las aldeas de Chorrillo, Yunguiyo y Pueblo Viejo, apenas tres decenas atendieron la orden de evacuación, según las autoridades.
En el municipio de Florida hay unas 700 familias que se resisten a evacuar la zona, según la administración municipal. Bogotá, EFE