Aunque el lector pudiese considerar que se trata de una broma carnavalera, no es el caso. Dos miembros de la Asamblea Constituyente de Bolivia, uno integrante del partido oficialista y otro que sin serlo actúa como tal, viajaran a Ecuador a brindar lo que ha sido definido como un “asesoramiento” a la Constituyente de ese país.
La invitación a Carlos Romero, del MAS, y Samuel Doria Medina, de UN, plantea serias dudas sobre el sentido común de los organizadores del evento en el hermano país ya que, como el mundo entero fue testigo en vivo y directo, el proceso constituyente boliviano es un estrepitoso fracaso, una tragicomedia que incluye cuartelazos, muertos, heridos y maniobras de una grosería burda y primitiva, como dar por aprobadas mociones sin los 2/3 requeridos o convocar a reuniones sorpresivamente en otra ciudad a la una de la mañana, entre muchas otras.
No se puede descartar, no obstante, que la intención sea la de contar con un testimonio que ilustre sobre lo que no hay que hacer en un proceso cuyo fin es lograr un acuerdo nacional. Los constituyentes viajeros podrían explayarse, en ese caso, sobre la necesidad de respetar las formas, no intentar adecuar las normas reglamentarias al resultado electoral del oficialismo, actuar con por lo menos un uno por ciento de buena fe y organizar las sesiones de tal forma que las turbas violentas de los diferentes bandos no ocupen el lugar del debate civilizado. Podrían también contar sobre las eventuales derivaciones de considerar que ciertas temáticas son tabúes o prohibidas.
Considerando el rol que cada uno de los viajeros protagonizó, el uno como miembro de una agrupación de obsecuentes que ni siquiera leyó uno solo de los artículos que aprobó, levantando la mano cada 30 segundos más de 400 veces en una noche, y el otro como favorecedor y secuaz beatón, es poco probable que su testimonio vaya en ese sentido.
La oportunidad podría convenir paradójicamente para que las lecciones vayan en dirección inversa. Ecuador cambió su Constitución, mediante una Asamblea Constituyente, hace menos de 10 años y hoy ha vuelto al mismo punto. Sería de gran utilidad conocer de la voz de sus actores políticos cuáles los ingredientes de este estéril círculo vicioso en el que un país tan parecido al nuestro parece enfrascado. Así, a fuerza de intercambiar experiencias, al final es posible que ecuatorianos y bolivianos encontremos las perspectivas de la racionalidad colectiva genuinamente democrática.
*Luis Eduardo Siles es diplomado del Instituto de Estudios Políticos de Burdeos. Ex diputado nacional por el MNR.
Linchado
Este artículo trata, por cierto, de algo incomprensiblemente brutal que sucedió la semana pasada en el trópico de Cochabamba cuando una turba enardecida y enajenada enterró vivo a un joven de 21 años,
Kenia ensangrentada
Kenia ha entrado en una alarmante espiral sangrienta tras el fraude electoral orquestado por el presidente Mwai Kibaki para asegurar su reelección a finales de diciembre.