Dígase lo que se diga, el Gobierno boliviano y por supuesto su Cancillería han hecho todo lo que se debía para aislarnos comercialmente. Eso se lo debemos a una serie de personajes que rodean a S.E. y que, desde antes del triunfo masista en las elecciones, ya estaban en una abierta campaña contra el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y contra todo lo que fuera libre comercio en general.
El ahora embajador Solón fue la punta de lanza contra el TLC y de todo lo que significara que Bolivia se pudiera insertar en el comercio mundial, actitud que mantiene en desmedro del país. Porque Solón, con el pretexto de no aceptar la globalización, fue un verdadero activista contra el TLC, que, en persona, llegaba protestando hasta las puertas de la embajada norteamericana, y ha llevado a la Cancillería —y a S.E.— a que Bolivia busque acuerdos inéditos, sin antecedentes en el comercio mundial, como esos tratados exóticos que se quiere imponer al estilo boliviano.
Finalmente, nos hemos quedado con el ALBA-TCP, como socios de Cuba, Nicaragua y Venezuela, con la posibilidad de que se incorpore Haití, porque Ecuador parece haberle quitado el cuerpo a tal desvarío. Desde luego que a ese grupo no se iban a integrar ni Colombia, ni Perú gobernado por Alan García. Tal vez con Humala, sí, eso causó ira en Venezuela, y, naturalmente, en Bolivia, para no quedarse atrás. Al extremo que a Colombia se le hizo una guerra cuando firmó el TLC con USA (aún sin ratificar), lo mismo que a Perú, que lo tiene ratificado. ¿Qué deseaban? ¿Que Colombia y Perú se convirtieran en ingenuos miembros del ALBA?
Hoy hemos quedado sorprendidos con las declaraciones del viceministro de Relaciones Económicas y Comercio Exterior de nuestra Cancillería, Pablo Guzmán, quien, como un energúmeno, ha acusado —según declaró a La Razón— como “egoísta” al presidente Alan García, porque el mandatario peruano habría anunciado el propósito de su país de negociar un TLC con la Unión Europea. ¿Y qué le correspondería hacer al Presidente de Perú? ¿Esperar que a S.E. o a Solón se les ocurra cambiar de opinión sobre los TLC? ¿Va a pedir permiso a la moribunda CAN para negociar con Europa? Esa es una tontería. El señor Guzmán debería preocuparse cómo diablos Bolivia puede producir y exportar más en vez de estar mirando lo que hace el Perú.
Y mucho cuidado, para que tomen en cuenta el embajador Solón y el viceministro Guzmán, que, mientras despotrican contra los tratados de libre comercio, está llegando a su final el plazo la extensión de preferencias del ATPDEA, que se cumple el 29 de febrero. Y S.E. continúa atacando al embajador norteamericano en cuanta ocasión lo ve, aunque esté invitado por el propio Gobierno. ¿Estamos haciendo algo al respecto fuera de insultar a los yanquis? Parece que no. Y parece que no, porque noticias que envía la agencia AP desde Washington, afirman que las preferencias seguirán vigentes para Colombia y Perú, solamente.
El Departamento de Estado, a través de algunos de sus voceros, ha dicho que para la extensión del ATPDEA, “aún hay temas pendientes con Bolivia y Ecuador”. Y estamos a un mes para que se decida la cuestión y para que el embajador Boliviano en Washington, señor Gustavo Guzmán, se olvide por unos días de extraditar a Goni y piense un poquito en los males que se ciernen sobre las exportaciones bolivianas.
El respaldo a Colombia y Perú lo ha anunciado nada menos que el subsecretario para Asuntos Económicos norteamericano Daniel Sullivan, y al parecer no ha dicho nada de Bolivia. Cuidado, porque, como sabemos los bolivianos y lo repite AP, la nación perdería unos 50 mil empleos y 300 millones de dólares en exportaciones. ¡Toda una bicoca!
Y la cereza en la torta: Irán. Los loquitos bolivianos estamos de plácemes con los iraníes, dicen que para que nos colaboren en el área del gas. ¡Cuidado conque la diplomacia masista caiga más abajo de lo que ya está! Porque nadie va a querer ni oír las explicaciones en el tema ATPDEA.
*Manfredo Kempff es escritor y diplomático.
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