Un importante dirigente de seguridad libanés murió ayer en un atentado con bomba en un barrio cristiano de la periferia de Beirut, que dejó otros tres muertos y 38 heridos, y amenaza con agravar la inestabilidad en el país.
“El capitán Wisam Eid, miembro de las Fuerzas de Seguridad Interior (FSI) y su guardaespaldas murieron en la explosión”, confirmó una fuente de los servicios libaneses de seguridad.
Otras dos personas perecieron en el atentado, ocurrido poco después de las 10.00 en una calle muy frecuentada del barrio de Hazmieh, según la Cruz Roja libanesa, que redujo a cuatro muertos un balance que inicialmente hablaba de 10.
El capitán Eid, de unos 30 años, era un alto responsable de los servicios de inteligencia de las FSI, organismo que depende del Ministerio del Interior.
Según otra fuente, Eid escapó a un intento de asesinato hace dos años, cuando lanzaron una granada en su hogar. Beirut, AFP
El control egipcio fracasa
Las fuerzas de seguridad egipcias fracasaron ayer en su primer intento de cerrar la frontera entre Egipto y la franja de Gaza, mientras que miles de palestinos continuaban cruzando en ambos sentidos.
Alrededor de las 16.30 y tras un día de infructuosos intentos para detener las avalanchas de palestinos que trataban de entrar a Egipto, las fuerzas de seguridad egipcias se retiraron y fueron reemplazadas por milicianos palestinos armados.
Los vehículos en los que fueron trasladados los efectivos egipcios abandonaron la zona junto a los camiones con cañones lanzadores de agua que esta mañana impidieron a los palestinos entrar en Egipto.
Con esa retirada, la frontera entre la franja de Gaza y Egipto se ha quedado sin presencia militar egipcia. Rafah (Egipto), EFE