2 ríos matan a un voluntario italiano que ayudó a jóvenes DECESO • Moris Bertozzi llegó a Bolivia hace más de 10 años para atender a los adictos. Su velorio se realiza en la funeraria Santa María.
EL RESCATE • El vehículo (foto) fue arrastrado por el río Wilakora y luego por el La Paz. Su cuerpo fue encontrado por personal de bomberos a varios kilómetros del lugar del hecho.
Moris Bertozzi era un ciudadano italiano que llegó a Bolivia, hace más de 10 años, para ayudar a los adolescentes y jóvenes con problemas de adicción a las drogas y al alcohol. Él falleció el viernes en la noche, cuando un turbión en el río Wilakora arrastró el vehículo que conducía.
Ayer, su cuerpo fue hallado en una orilla del río La Paz, a unos kilómetros de donde ocurrió el hecho, cerca del puente de Carreras. Su vehículo estaba debajo del puente Lipari, a unos metros de donde el turbión comenzó a arrastrar su motorizado.
La tierra y los fierros retorcidos y aplastados mostraron la furia que tenía el río la noche del viernes, cuando la Unidad de Bomberos buscó el cuerpo de Bertozzi y el vehículo, pero la oscuridad no permitió el hallazgo, informó el comandante de la unidad de Bomberos, coronel Roberto Tórrez.
Ayer, a las 7.00, una llamada a Bomberos informó que el auto estaba debajo del puente Lipari. Dos cuadrillas trabajaron en el rescate de la camioneta y de los restos de Bertozzi.
De la búsqueda participaron los familiares del ciudadano italiano, personal de la Embajada de Italia y de la Nunciatura.
Bertozzi, de 36 años, era el director del hogar Sant' Aquilina, un centro de rehabilitación para jóvenes con adicción a las drogas y al alcohol, ubicado en la zona de Bajo Lipari, en la frontera entre los municipios de La Paz y de Mecapaca. El ciudadano italiano llegó al país hace más de 10 años para ayudar a las personas necesitadas, principalmente jóvenes, niños y adolescentes.
Bertozzi también era el representante legal, en Bolivia, de la Comunidad Papa Juan XXIII, un servicio de la Iglesia Católica que busca el beneficio de aquellos que viven en las calles.
Matteo Romitelli, primer secretario de la Embajada de Italia y amigo de Bertozzi, contó que él era un buen amigo, “cuidaba a los niños de la calle, a los huérfanos, él tenía un gran corazón. Daba mucho por ellos. Él amaba Bolivia”. Bertozzi estaba casado con una boliviana, tenía dos hijos, uno de cinco años y una niña que nació hace una semana. El viernes en la mañana, Bertozzi fue a la embajada para renovar su pasaporte y sacar uno para su hija.