Nacer puede ser gratis, pero morir resulta muy caro Las funerarias ofrecen paquetes al alcance de todo bolsillo, aunque todas con un costo. Nacer puede ser gratuito si es cubierto por la seguridad social o el seguro público.
En la ciudad de La Paz es más caro morir que nacer. La prueba es el costo de los paquetes que ofrecen las funerarias, que si bien son muy variables, no se comparan con la posibilidad de dar a luz de manera gratuita, ya sea bajo el cobijo de un seguro público o de la seguridad social. Esto, desde luego, no impide que existan clínicas y hospitales que oferten un servicio por el cual se paga.
En un hospital de segundo y tercer nivel, por ejemplo, es decir donde existen especialidades, un nacimiento por cesárea puede costar hasta 1.500 dólares, lo que incluye el pago de los honorarios de los médicos especialistas, la internación, los fármacos y la atención personalizada del bebé.
Por un servicio funerario completo, en cambio, los dolientes podrán erogar hasta 1.900 dólares. Esto no incluye el pago del nicho en el cementerio, sea éste público, privado o clandestino, como muchos que existen en las zonas periféricas de la urbe.
En el Cementerio General, por ejemplo, un nicho en la primera y quinta fila cuesta 52 bolivianos; en la cuarta fila, 125; y en la segunda y tercera, 145. Estos montos se cancelan cada tres años durante ocho consecutivos. Una vez cumplidos los ocho años, los familiares deben incinerar el cuerpo de manera irremediable y dejar libre el nicho.
Ya en el marco de la oferta, hay empresas funerarias que ofrecen paquetes desde 500 bolivianos hasta 1.900 dólares, cada cual con sus propias características.
La funeraria Aliaga, por ejemplo, ofrece servicios fúnebres desde 2.000 hasta 3.500 bolivianos. Estos servicios incluyen ataúd y trámites de entierro. Se oferta, además, recoger a la persona fallecida ya sea desde el domicilio o desde un hospital. También se ofrece el salón velatorio, catafalco y servicio de vehículos para trasladar a la familia doliente desde el salón velatorio hasta el Cementerio General o Jardín. Además de la publicación de un anuncio necrológico y atención de cafetería.
La diferencia de los precios depende —como se dijo— de la calidad del ataúd, del número de vehículos para trasladar a los dolientes o la celebración de la misa de cuerpo presente, entre otros.
La funeraria Valdivia, por su lado, ofrece una capilla ardiente, ataúd elegido con visión hacia el interior, carroza fúnebre, carroza de traslado del hospital o clínica al domicilio y de éste al salón velatorio, entre otros, con un precio que oscila entre 360 y 960 dólares.
Con similares características y ofertas, los precios de los servicios de otras funerarias, como Kantutani, están entre 950 y 1.900 dólares, según refiere Tatiana Carra, asesora comercial de dicha empresa.
Volviendo a los nacimientos, las opciones —como se dijo anteriormente— incluyen un servicio gratuito para quienes están afiliados a alguna de las entidades de seguridad social, al igual que para cualquier madre que prefiera ser atendida en el Seguro Universal Materno Infantil (SUMI), donde no sólo ella recibe atención gratuita, sino también el niño hasta los cinco años.
Asimismo, existen centros privados de segundo nivel, algunos de ellos que funcionan como organizaciones no gubernamentales, donde el costo de un parto normal es de 150 bolivianos.
En otros servicios, clínicas en especial, los precios oscilan para un parto normal entre 1.400 bolivianos y mil dólares, y desde 3.500 bolivianos hasta 1.500 dólares en caso de una cesárea.