El ex presidente indonesio Suharto, considerado el dirigente más corrupto de los tiempos modernos, falleció ayer domingo en Yakarta a los 86 años, al término de tres semanas de agonía en las que sin embargo no le faltaron las muestras de respeto de millones de compatriotas.
El hombre que gobernó con mano de hierro durante 32 años el cuarto país más poblado del planeta, murió en un hospital de Yakarta, donde había permanecido ingresado desde el pasado día 4 por problemas cardíacos, pulmonares, renales y digestivos.
El estado de salud del autócrata había sido calificado unas horas antes de "muy crítico" por el jefe del importante equipo médico que lo llevaba, el doctor Marjo Soebiandono. Las autoridades decretaron una semana de duelo oficial, al tiempo que la bandera roja y blanca ondeaba a media asta en el palacio presidencial. Yakarta, AFP