Fue desenterrado con banda y huyó de su propia boda para alegrar el Carnaval ch\'ukuta. Ahora está libre y a ver quién lo puede parar.
Texto: Liliana Carrillo V. • Fotos: Archivo
De tus manos cualquier cosa; invitame nomás, cholita. ¿Que me saque la careta? Rápido te sube la cerveza, ¿no? Pepino seré, pero no gil.
No te enojes, pues. ¿Acaso no me conoces?, ¿acaso cada Carnaval no nos estamos encontrando?, ¿acaso cuando me has visto no te has enamorado de mi voz de pipiripi, de mi chorizo, de mis lisuras? ¡Yaaa! No te hagas, bien que te gusta que te jalonee en el huayño, que te zapatee en la cuequita y que te ch\'alle el Martes de Carnaval.
Ahora esperame, blanca palomita. He de ir un ratito nomás a la Farándula. Ahí me están esperando ´Los pocholos de corazón y sus maridas del amor´, mis amigos de comparsa son, aunque estos bandidos me han querido casar. ¿Cómo a ver? “Muy wistu vida eres; muy liso, pepino”, me han dicho el Fausto y el Gregorio después de que me han pescado con su prima. Qué vamos a hacer, al mejor cazador se le escapa el tiro y al mejor pepino se le escapa el chorizo. Hasta de padrinos se han ofrecido para el matricidio. ¡Habían querido! Me he escapado, pues; pero dos días me ha durado el susto.
Ahora que es Carnaval y me han desenterrado, he vuelto a buscarte. Tempranito me he levantado, he rellenado con medias viejas mi chorizo, he afilado mi matasuegra y he cargado mi bolsita con mixtura, serpentina y confites colorados para chauchitarles a los ch\'itis. Así he correteado las calles, las fiestas, hasta encontrar tus trenzas y vos habías estado más adelantito.
¿Acaso no sabes que te quiero? Hasta a mis parientes te puedo traer de testigos: a mi abuelo el Kusillo, que me ha heredado esta voz y sigue hualaycheando en el campo; a mi tío el Pierrot, que “bonchur, bonchur” diciendo, ha llegado de las Europas y al primo Arlequín, que disque era artista bien jaila.
Yo no te voy a mentir, pancarita; a veces también hago mis lisuras. Me gusta agarrarme en guerra de globos con los llok\'allas que me gritan “Pepino, chorizo, sin calzón”, porque te consta que, aunque no use, calzón tengo, ¿no ve? Tampoco me escapo para tomar una cervecita con las caseras en las ch\'allas del mercado y no me aguanto de pegar las calvas de los huayralevas que no faltan.
Pero, lo que más espero es la Farándula. Ahí con los cuates nos bailamos grave porque al otro domingo me van a enterrar. La vida es corta, cholita, no te hagas rogar. Y si te preguntan, “el pepino ha sido”, nomás diles. ¿Acaso no sabes?
En la Farándula, este pepino bandido se roba corazones con su carita inocente.
LA GENEALOGÍA DEL ALMA DEL CARNAVAL PACEÑO Del kusillo, su antepasado andino, el pepino paceño ha heredado no sólo la voz en falsete “sino también tres cuernos que se han reducido a coloridos pompones”, dice el antropólogo Milton Eyzaguirre. “El traje y la careta vienen del bufón o pierrot occidental”, complementa David Mendoza. “Es un claro producto del mestizaje”.