6 escuelas de samba cierran los polémicos desfiles de Río DEMOSTRACIONES • Un juez prohibió que una escuela represente el holocausto judío y una bailarina terminó desnuda, entre otros hechos.
MOCIDADE ABRIÓ EL ESPECTÁCULO DE ANOCHE • Miembros de la escuela Mocidade Independiente representan el arribo, en 1808, de la corte portuguesa que huía de Napoleón.
La segunda y última noche de los famosos desfiles de Carnaval del Sambódromo de Río de Janeiro (Brasil) cerró ayer con la presentación de seis escuelas de samba, luego de que la polémica marcó el desarrollo del evento.
Como se preveía, a las 19.00, la última velada del llamado “mayor espectáculo de la tierra” fue abierta por la escuela Mocidade Independente de Padre Miguel, que al igual que Imperatriz Leopoldinense representó la llegada de la Corte Portuguesa a Río de Janeiro hace 200 años, según un reporte de la agencia AFP.
Tras una estruendosa y colorida andanada de fuegos artificiales lanzados antes de partir, Mocidade salió al ruedo. Carros con animales, esclavos, barcos, palacios y vestimentas con aires reales marcaron el desfile de Mocidade, ganadora de cinco títulos en el evento.
Hasta el cierre de esta edición se esperaba el desfile de Unidos da Tijuca, Imperatriz Leopoldinense, Vila Isabel, Grande Río y Beija Flor, que traban pelea por el título que ostenta la última. La expectativa se concentra en Vila Isabel, con un homenaje a los trabajadores; Grande Río, con un desfile sobre la importancia del gas natural y el petróleo; y la Beija Flor, con una exaltación de las leyendas del estado de Amapá, en el norte del país.
La nota polémica del evento la dio Unidos do Viradouro, que el sábado representó las sensaciones que erizan la piel, desde la emoción que provoca un recién nacido hasta el asco que provocan los insectos. Cientos de disfrazados de cucarachas y arañas se arrastraron por los 700 metros del Sambódromo.
Viradouro iba a representar en una carroza el holocausto judío, pero la justicia se lo prohibió por considerar que banalizaría esa tragedia. La escuela se consideró censurada y desfiló con un carro repleto de gente amordazada.
Pero el Carnaval de Río no sería tal sin sensualidad y algún desnudo. Una bailarina terminó en cueros al despegarse el microdisfraz que cubría sus genitales. Su escuela, Sao Clemente, está expuesta a ser penalizada con la pérdida de puntos, porque el desnudo absoluto está prohibido.
Por otro lado, Ángela Bismarchi, reina de la escuela Porto da Pedra, llegó al extremo del culto al cuerpo. A los 36 años confesó haber tallado su escultural figura con 40 cirugías y para este Carnaval se estiró los ojos para lucir como una mujer japonesa.
Por otro lado, una protesta policial por un incremento salarial puso en riesgo la seguridad del evento, días antes de su inicio.