Los Guinness, una ventana al mundo A diferencia de otros países, que buscan la marca de forma individual, las nacionales son gestiones colectivas. La excepción es un soldado del Chaco de sólo cinco años.
Tenía 12 años cuando fue parte de uno de los más grandes desafíos colectivos que se planteó un grupo de artistas bolivianos. Marcelo Salazar (15 años) aún recuerda con emoción cómo el año 2004 tocó su zampoña junto a más de 2.300 zampoñistas para lograr inscribir su logro en el libro de Guinness World Records™.
Para los promotores, la Organización Boliviana de Defensa y Difusión del Folklore (Obdefo), introducir un nuevo registro boliviano en los Récord Guinness, más que una conquista, es un desafío colectivo para promocionar la cultura boliviana en el exterior. Porque, a diferencia de otros países, donde abundan los récords individuales hasta por los más absurdos desafíos, en el caso de Bolivia los intentos que se hicieron fueron todos colectivos y relacionados con el arte. No obstante, el Guinness no es más que una empresa de entretenimiento que desde 1951 vende con mucho éxito su libro.
Napoleón Gómez, representante de Obdefo, explicó que “la idea es mostrar la cultura boliviana internacionalmente, ya que el Gobierno, como sus antecesores, no están haciendo una campaña internacional por difundir las danzas y la música, y por eso otros países se las apropian”.
Gómez explicó que sólo se conoce de un caso de récord individual boliviano que, sin embargo, no fue por una iniciativa personal, sino más bien de la propia publicación Guinness World Records™, que investigó en la historia y encontró que el soldado más joven del mundo en acudir a una guerra fue el boliviano Fernando Inchauste Montalvo, quien acompañó a su padre a la contienda del Chaco cuando tenía cinco años de edad.
Bolivia ya registró tres récords Guinness de manera colectiva. El primero, con un concierto que 2.317 zampoñistas ofrecieron en la ciudad de La Paz el año 2004.
El segundo fue con la construcción del charango más grande del mundo, fabricado por los pobladores de Villa Serrano, Chuquisaca, instrumento que tiene más de seis metros de largo, uno de ancho y pesa media tonelada
El tercero fue con la banda más grande de trompetistas del mundo, que reunió a 1.666 músicos en Oruro el año 2007.
La socióloga Elisa Saldías considera que “estas expresiones artísticas deberían ser una pauta para amortiguar las energías negativas de las personas y establecer acciones colectivas en términos de compartir, interactuar, transmitir y expresar los valores culturales y el arte como tal, en una sociedad donde predomina la violencia, el autoritarismo e individualismo”.
Para Gómez, gracias a la contribución de los zampoñistas, el país logró presentarse ante 100 millones de personas.
Punto de vista
Nuestro objetivo es mostrar la cultura del país
NAPOLEÓN GÓMEZ es asesor y miembro de la Obdefo.
“Estamos descuidando la difusión interna- cional de nuestro folklore y estamos bailando mucho para nosotros mismos y no para el mundo. Qué lindo sería tener una industria que beneficie a todo el país y no solamente a ciertos sectores. Nosotros, como organización, estamos más concentrados en ver cómo podemos impactar al mundo con estas actividades grandes. El Guinness se presentó como algo en el camino de nuestras intenciones y qué mejor que batir récords mundiales. Así, en esos 100 millones de libros que salen, ya se conoce la zampoña, La Paz y Bolivia están figurando en todo el mundo porque si multiplicamos los 100 millones de libros por cinco personas que leen el mismo texto, es una gran cantidad de gente y sentamos precedente internacional de la riqueza cultural de Bolivia”.
Una pauta para amortiguar las energías negativas
ELISA SALDÍAS RIVERA es socióloga.
“Es una actividad colectiva que permite establecer espacios públicos de interacción social, colectiva, que tiene que ver con pautas socioculturales y de espiritualidad. Es parte de una realización personal, pero en lo colectivo, el arte, la interacción con los demás, es parte de esa interacción social colectiva. Puede incidir en la sociedad si este tipo de expresiones artísticas y culturales son más de masas. Hay muchas teorías, sobre todo en la sociología de la acción colectiva, relacionadas con la no violencia y en procura de conseguir espacios de interacción social en términos de solidaridad, de intercambio social y cultural, e inclusive la interculturalidad que plantean que este tipo de expresiones artísticas y sociales deberían ser una pauta fundamental para amortiguar las energías negativas de las personas”.