La ceniza que resulta de la quema de las palmas de Domingo de Ramos anterior es bendecida y se usa para marcar la frente de los fieles. El sentido de estos restos es múltiple. Por una parte, recuerda la proclamación de Jesús como Rey del Universo, por las palmas con que se le recibió en Jerusalén y que fueron el preámbulo de su sacrificio con el que se salvó al mundo del pecado.
Por otra, el hecho de que se usen restos de algo que se ha quemado remite a lo dicho en la Biblia respecto al origen y la fragilidad humana: Cenizas eres y en cenizas te convertirás, de manera que la humildad es el mensaje claro, además de la necesidad que se tiene de Dios, el único que tiene la verdad y la justicia. Así argumenta Mons. Jesús Juárez, que además de la responsabilidad que tiene en la Conferencia Episcopal de Bolivia, es el obispo de El Alto.
Asimismo, el hecho de la conversión de una materia en otra habla del cambio, de la posibilidad de la conversión. "Es un llamado fuerte a cambiar de vida, a ser solidario con el hermano que sufre, a compartir con los más necesitados y, sobre todo, a abrir el corazón a Dios".